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	<title>Los principios básicos del vividor</title>
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	<description>Los principios básicos del vividor</description>
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		<title>Prólogo</title>
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		<pubDate>Sun, 06 May 2007 10:35:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo soy un hombre de ciencias puras y eso significa que se me dan bien las matemáticas, la física y la química, mientras que la lengua, la historia o el derecho, en mi caso, se me dan especialmente mal. Por eso, aunque es normal que haya sentido ganas de escribir un libro, ya no es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo soy un hombre de ciencias puras y eso significa que se me dan bien las matemáticas, la física y la química, mientras que la lengua, la historia o el derecho, en mi caso, se me dan especialmente mal. Por eso, aunque es normal que haya sentido ganas de escribir un libro, ya no es tan normal que finalmente lo esté escribiendo, ya que me siento caminando por un terreno pantanoso en el que resbalo constantemente.</p>
<p>Aún así, como no tengo complejo ni responsabilidad alguna, me he decidido a escribirlo durante mis vacaciones de agosto de 2006 sabiendo que, si queda rematadamente mal, ya lo advertí claramente desde el principio. Por eso pediría encarecidamente a quien espere que este libro cumpla los mínimos requisitos literarios que marcan los cánones, que lo deje de leer desde este mismo momento, ya que encontrará numerosos casos donde mi falta de aptitud sea casi insultante y además se ahorrará el mucho tiempo que entender mis argumentos le va a suponer. Y eso si finalmente los entiende, ya que a veces no los entiendo bien ni yo.</p>
<p>Todo el libro se basa lógicamente en mi opinión y mi percepción de la realidad, con lo que no hay verdades tajantes, ni yo soy un sabio que pretendo enseñar nada. Es simplemente mi opinión y seguro que numerosas veces es desacertada.</p>
<p>Aún así, inspirado por el nacimiento de mi primer hijo Roberto, que siempre está a mi lado cuando escribo y es como si me dictara, aquí está mi libro.</p>
<p>Sinceramente lo escribo con el total convencimiento de que no va a ser leído por casi nadie pero, el mundo de Internet (donde trabajo), me ha enseñado que a veces las cosas que menos nos esperamos son las más aceptadas por el gran público y por lo tanto, como existe una remota posibilidad de que acabe siento leído por millones de personas y traducido a varios idiomas, he pedido a algunas personas amigas que lo corrijan y he decidido no dar ningún nombre directo en todas mis historias, así nadie se sentirá directamente identificado.</p>
<p>Obviamente va a haber muchas personas que si se sientan reflejadas en los relatos, por lo que de antemano les pido perdón por si en algo les puedo molestar y les invito a tomar todo el libro en general con un gran sentido del humor. Al fin y al cabo, para ellos, este libro no va a ser más que un conjunto de anécdotas graciosas que han vivido como protagonistas y estoy seguro que no podrán contener sus ruidosas carcajadas en más de una ocasión.</p>
<p>Hechas las advertencias, prestemos atención a cómo el diccionario de la lengua española define la palabra vividor: Persona que vive a costa de los demás, sin trabajar, sólo disfrutando de la vida.</p>
<p>Si fuera por esta definición, muchos de los famosos que salen en las revistas del corazón y programas amarillos de televisión serían grandes vividores. Para mi no. Para mi este tipo de gente son bufones del siglo XXI. Al igual que en la Edad Media existían bufones profesionales para hacer reír a la Corte, ahora tenemos bufones en las revistas y la televisión, simplemente para hacernos reír. Y el caso es que la mayoría se ríe pero, normalmente ni los bufones, ni los que se ríen de ellos, son grandes Vividores.</p>
<p>También según el diccionario, los sinónimos de vividor son: aprovechado, gorrón, sablista, abusador, parásito, conquistador, sacacuartos y frescales.</p>
<p>Y a este concepto se refiere la canción que Fernando Esteso cantó en el festival de Benidorm hace unos treinta años cuyo título era: “Soy un vividor”. Y que decía así:</p>
<p>Yo no se ¿por qué?</p>
<p>Pero se bien qué</p>
<p>Jamás tendré dinero</p>
<p>Me gusta comer</p>
<p>Me gusta beber</p>
<p>También amores nuevos</p>
<p>Todo lo gasté</p>
<p>Buscando el gran placer</p>
<p>Que tiene la gran vida</p>
<p>Soy un Vividor</p>
<p>Un hombre soñador</p>
<p>Nunca quise ser el rico del cementerio</p>
<p>Moriré feliz y envuelto en un gran misterio</p>
<p>Tengo un corazón que nunca sabe por donde va</p>
<p>Pero a mi me da toda la felicidad</p>
<p>Tan solo una vez</p>
<p>Me quise volver</p>
<p>Formal por un cariño</p>
<p>Y lo que pasó</p>
<p>Es que me engañó</p>
<p>Como se engaña a un niño</p>
<p>Y ya nunca más</p>
<p>Me he vuelto a enamorar</p>
<p>Y del amor me río</p>
<p>Soy un Vividor</p>
<p>Un hombre soñador</p>
<p>Nunca quise ser el rico del cementerio</p>
<p>Moriré feliz y envuelto en un gran misterio</p>
<p>Tengo un corazón que nunca sabe por donde va</p>
<p>Pero a mi me da toda la felicidad</p>
<p>Yo prefiero, como dice un buen amigo, el concepto francés de vividor: BON VIVANT.</p>
<p>Para mí un vividor o una vividora es simplemente una persona que sabe vivir la vida intensamente, prestando atención y obteniendo provechosas sensaciones de cada situación.</p>
<p>No se puede vivir sólo de día, o de noche, o de 9:00h a 14:00h y el resto de tiempo morir. Vivir se vive constantemente hasta que morimos, lo queramos o no, por lo tanto el buen Vividor (palabra que a partir de ahora siempre escribiré con mayúscula) vive cada minuto, cada segundo, cada instante de su vida y de esta manera su vida está llena de anécdotas, recuerdos y vivencias intensas que marcarán la diferencia. Esto significa que en más de una ocasión le dirán las conocidas frases: “tú si que sabes vivir” o “tú si que te lo montas bien”.</p>
<p>Está claro que el concepto de Vividor o Vividora tiene connotaciones negativas en nuestra sociedad, es decir, si alguien es tachado de Vividor, normalmente es porque es un vago y no le gusta trabajar, o porque le gustan en exceso las mujeres, o porque no se preocupa adecuadamente de cosas importantes de las que debiera preocuparse. Sin embargo a alguien que aprecia y disfruta de cada momento de su vida, quien presta atención a todo lo que sucede a su alrededor maravillándose de lo hermoso que es este mundo y sus habitantes (animales, vegetales y seres humanos), quien sabe encontrar el lado positivo de todas las cosas, sean buenas o malas, se le suele llamar de muchas formas (inteligente, ingenuo, niño, soñador, irresponsable, insensato, impetuoso, alegre, etc) pero, no Vividor. Para mi son grandes Vividores y Vividoras de los que todos tenemos que aprender.</p>
<p>Viven sus trabajos, sus días de fiesta, sus eventos sociales, sus momentos de pareja, sus hijos, sus familias, sus amigos, sus días buenos y malos, su buena y mala suerte, la muerte de sus seres queridos, el nacimiento de otros. Vivir hay que vivirlo todo, lo bueno y lo malo, lo que pasa es que es lógico que todos luchemos por vivir más cosas buenas que malas, sin embargo un buen Vividor vivirá, sin duda, ambos tipos de situaciones, aunque quizá vivirá un 90% de buenas situaciones y sólo un 10% de malas. En consecuencia, merece enormemente la pena ser un Vividor.</p>
<p>Un Vividor tiene siempre buena suerte, por donde pasa todo parece mejor, la ropa le sienta bien, sus amigos están a gusto, el tiempo es mejor, donde hace mucho frío no hace tanto frío y donde hace mucho calor hace un poco menos, si un Vividor está por allí. Por eso, obviamente, cuando estemos en un sitio agradable, disfrutando de un buen viaje, un buen paseo por el campo, o por la orilla del mar, un buen concierto, y en general, siempre que estemos disfrutando mucho, seguro que estamos bastante rodeados de buenos y grandes Vividores y Vividoras. Comprobarlo vosotros mismos.</p>
<p>Dividiré el libro en seis capítulos para tratar todos los temas que me interesan. Donde unos ven seis, otros verán siete debido a las expectativas que adquirirá para unos y para otros. La gente de mi entorno leerá el libro con una extraña sonrisa en la cara. Los demás con cierta expectación. Suerte para todos.</p>
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		<title>Capí­tulo 1 &#8211; Los recuerdos</title>
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		<pubDate>Sun, 06 May 2007 10:18:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Si los tienes a tu favor, una y otra vez te ocasionarán grandes momentos de placer:
LOS RECUERDOS
Cuando era universitario, con 20 años, recuerdo que fui con dos compañeros de carrera a pasar una semana de vacaciones de julio a Salou (Costa de Tarragona, conocido también por estar allí el famoso Port Aventura). El apartamento nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si los tienes a tu favor, una y otra vez te ocasionarán grandes momentos de placer:</p>
<p><strong>LOS RECUERDOS</strong></p>
<p>Cuando era universitario, con 20 años, recuerdo que fui con dos compañeros de carrera a pasar una semana de vacaciones de julio a Salou (Costa de Tarragona, conocido también por estar allí el famoso Port Aventura). El apartamento nos costaba para los tres unas 4.000 pesetas al día y casi no teníamos ningún gasto, ni dinero para gastar, lo suficiente para comprar algo de comida para toda la semana y listos. Lo importante era estar allí, con eso ya éramos felices.</p>
<p>Un día fuimos a una cala y nos dimos un baño cerca de las rocas. El agua estaba estupenda y disfrutábamos mucho con el sol y el buen tiempo. Uno de mis amigos tenía la piel tan blanca que todo el mundo le confundía con un sueco o noruego. Era totalmente rubio y de ojos azules claritos aunque, era de un pueblo de la provincia de Segovia. A la hora ya estaba completamente rojo con lo cual su aspecto se asemejaba todavía más al de un Guiri común.</p>
<p>El caso es que decidimos adentrarnos en la zona de las rocas ya que el mar estaba muy calmado. El agua estaba muy clara y se veían los pececitos nadando rápidamente. Teníamos que tener cuidado de no pisar un erizo de mar ni resbalar entre las punzantes rocas ya que íbamos totalmente desprotegidos. Mi amigo, el rubio, se encaramó a una  roca mientras nos miraba riéndose de lo bien que lo pasábamos. Estábamos haciendo una excursión por las rocas y la emoción nos llenaba todo el cuerpo.</p>
<p>Nosotros mirábamos al rubio cuando de repente vimos que se acercaba a la roca una ola bastante más grande de lo normal, venía despacito, sin prisa pero sin pausa y veíamos claramente que esa ola iba a cubrir toda la roca donde estaba nuestro amigo. Comenzamos a avisarle: Rubio, ten cuidado tío, que viene una ola grande que te va a cubrir, vente hacia aquí, que esa ola lleva fuerza y es bastante grande. Pero el Rubio se reía y decidió hacer frente a la ola y aferrarse fuertemente a al roca para no ser arrastrado por la misma. La ola avanzaba lentamente y la masa de agua iba llegando hasta nuestro amigo. Justo cuando la ola llegó, el rubio se abrazó totalmente a la roca para aguantar el envite y todo su cuerpo entró en contacto con cada uno de sus picos.</p>
<p>El resto lo hizo la gran ola, cuando el rubio estaba fuertemente abrazado a la roca, toda la masa de agua le cubrió y provocó un ligero desplazamiento del rubio de unos cinco centímetros mas o menos, de manera que cuando la ola pasó y la roca quedó nuevamente al descubierto, allí estaba el rubio movido unos 5 centímetros de su posición original y claro, consecuentemente, su cuerpo estaba totalmente lleno de arañazos de cinco centímetros. Inmediatamente se apresuró a salir corriendo de allí lanzando pequeños quejidos por el escozor que la sal le provocaba.</p>
<p>Tenía más de 30 pequeños arañazos en todo el cuerpo por no hacernos caso y abandonar la roca a su debido tiempo. Mi otro amigo y yo no podíamos para de reír al comprobar lo que había ocasionado la decisión errónea del rubio. Y él también se reía de lo tonto que había sido pensando que abrazado fuertemente a la roca, la ola iba a pasar sin consecuencias. Estuvimos toda la semana riéndonos de ese momento ya que se nos venía constantemente a la cabeza la imagen de nuestro amigo el rubio mirándonos justo después de que la ola hubiese pasado y mirándose después el cuerpo para comprobar que estaba lleno de arañazos.</p>
<p>Esta es una pequeña anécdota muy graciosa para los que la vivimos y se me habrá venido a la mente más de quinientas veces. Cada vez que la recuerdo es como si lo estuviera viendo de nuevo y no puedo evitar reírme sin parar. Y cada vez que estoy con el rubio se me viene a la cabeza inevitablemente y él lo sabe y se ríe conmigo. Esa anécdota que viví me provocó unos buenos momentos de risas casi infantiles, sin embargo el constante recuerdo de la misma a lo largo de los años me habrá causado como cien veces el mismo efecto. Los recuerdos nos hacen vivir, nos pueden dan placer, bienestar, alegría. Recordar es revivir y esto es esencial para un Vividor.</p>
<p>Todos recordamos situaciones que han quedado grabadas para siempre en nuestras memorias. Esa situación graciosa que cada vez que recuerdas no puedes evitar reír, ese partido que ganaste y lo contento que estaba todo tu equipo, esa sorpresa que diste a algún familiar tuyo y la alegría que le provocaste, etc.</p>
<p>Cuando lo pasamos bien disfrutando de los amigos, de la comida, de las vistas, del silencio, etc, decimos que estamos viviendo un buen momento. Sin embargo, si además almacenamos correctamente esa vivencia en nuestra memoria, seguro que se nos vendrá de vez en cuando a la mente y seguro que ese recuerdo nos vuelve a hacer disfrutar una y otra vez. Por eso es tan importante almacenar bien en la cabeza los buenos momentos, exige un poco de esfuerzo mental pero, es para siempre.</p>
<p>Recuerdo que ese mismo verano, cada vez que volvíamos de la playa a la hora de merendar, nos colábamos sin querer en un hotel de cinco estrellas, que tenía una piscina donde se estaba en la gloria. Imaginaros ese baño de agua dulce después de haber pasado todo el día en la playa, entre sal y arena. Además ya el sol no picaba y era un momento de relax absoluto. Qué gozada de vacaciones las de los estudiantes.</p>
<p>El hotel estaba lleno de extranjeros que venían a España a pasar sus vacaciones de verano y siempre a la misma hora se formaba una cola de gente que esperaba para entrar en el comedor donde estaba esperando la cena. La cena era un buffet libre que se veía muy apetecible desde la ventana y todos tenían que hacer una pequeña cola para coger su plato. Todos los días veíamos como se formaba la misma cola de extranjeros hambrientos que se disponían a saciar su apetito cenando en el buffet libre del hotel que habían pagado. Y nosotros con más hambre que el perro de un ciego, mirábamos la escena desde la piscina en silencio.</p>
<p>Un día, de repente, estaba mirando a la cola, como siempre, cuando distinguí entre las primeras posiciones al otro de mis amigos esperando a coger su plato. Cuando me vio mirándole, se sonrió como un pillo y aquella sonrisa lo decía todo sin hablar: Me voy a colar en el buffet libre del hotel y me voy a poner morado, ¡con el hambre que llevo!</p>
<p>Continué mirándole y pude ver como cogía su plato y se servía comida hasta llenarlo completamente. Nadie le decía nada. Se sentó en una mesa sólo y comenzó a devorar tanta comida. Una camarera le sirvió amablemente de beber y le dijo: “buen apetito”. Creía que era otro extranjero que no sabía español y no se enteraba de nada.</p>
<p>Mi amigo nos miraba desde dentro y se reía sin parar de comer. Inmediatamente nos secamos, nos pusimos la camiseta y nos pusimos en la cola para esperar a coger nuestro plato. Y efectivamente, llegó nuestro turno, cogimos nuestro plato, lo llenamos hasta los topes y nos sentamos con nuestro amigo a saciar nuestro apetito. Él ya iba por su segundo plato y decía que se iba a comer un tercero. Cuando estábamos poniéndonos morados nos reíamos sin cesar ya que nos resultaba extraordinariamente graciosa esa situación. Claro una vez que nos habíamos colado varios días en el hotel, los camareros ya pensaban que estábamos allí alojados y teníamos carta blanca para cenar cuanto quisiéramos.</p>
<p>De vez e cuando venía una revisora por las mesas e iba preguntando a qué habitación pertenecían los comensales para ir llevando el control. Cuando veíamos que se aproximaba a nuestra mesa, nos levantábamos uno al baño, otro a por más comida y otro a no se qué y así no tenía a quien preguntar y pasaba de largo. Estaba claro que les sobraba comida y nosotros no podíamos permitirnos desperdiciar aquella ocasión.</p>
<p>Cada vez que recuerdo aquellos momentos pillos donde nos arriesgábamos a ser descubiertos y a morirnos de la vergüenza a cambio de saciar un hambre totalmente voraz, me muero de la risa sin poder evitarlo. Se me viene a la mente cada vez que veo un buffet, que estoy en un hotel (ahora ya pagándolo todo, claro) y cada vez que veo a mis todavía amigos. En total irán ya otras tantas veces las que habré recordado aquellos momentos tan felices. Los revivo como si los estuviera viviendo. Han quedado perfectamente grabados en mi memoria y me gratifican cada vez que aparecen.</p>
<p>Para que los recuerdos jueguen a tu favor y te hagan revivir constantemente hay que hacer dos tipos de esfuerzos. Uno el de almacenarlos adecuadamente, para ello hay que prestar especial atención a esos momentos y vivirlos intensamente. Otro el de tratar de almacenar muchos más momentos buenos que malos.</p>
<p>Está claro que todos tenemos algunos recuerdos malos, ya sea la muerte de un ser querido, una tragedia, o cualquier otra experiencia desagradable de la que nadie está a salvo.</p>
<p>No me refiero a aquellas cosas que son inevitables, esas están ahí queramos o no y lo que hay que hacer es revivirlas las menos veces posibles. Me refiero a lo que tu puedas decidir y controlar, es decir, si de ti depende que una cena sea agradable o desagradable, evita los enfados por tonterías, evita que te sienten mal ciertos detalles y lo que es mejor, no provoques tú, situaciones embarazosas si lo puedes evitar fácilmente. De esa manera posiblemente podrás hacer que esa cena sea un recuerdo agradable donde disfrutaste adecuadamente en vez de un mal recuerdo con enfado de por medio.</p>
<p>Hay gente que dice que no lo puede evitar, que si algo le molesta no lo puede disimular pero, ese es un gran error. Esta es una de las cosas que se aprende y se entrena hasta que se domina. No es necesario haber nacido con ese don, es más, no es un don, es algo que todo el mundo puede conseguir y que un Vividor domina casi a la perfección. Dominar lo que te molesta.</p>
<p>Mi padre, al que le debo casi todo y quiero con locura, siempre ha sido un hombre meticuloso y cuidadoso. Tanto que es una persona que no puede evitar ciertas cosas y eso nos ha hecho pasar, a mis hermanos y a mi, increíbles momentos para recordar. Lo que al principio nos desesperaba y enfadaba, al final hemos aprendido a controlarlo y a disfrutar de esos momentos.</p>
<p>Me refiero por ejemplo, al momento en el que va a empezar en la TV la retransmisión de la final de la Copa del Mundo de fútbol, donde España ha conseguido llegar tras mucho esfuerzo. Justo cuando esté empezando el partido, mi padre mirará atentamente la televisión y empezará a poner caras de asombro diciendo que por qué se ve con interferencias. Inmediatamente cogerá el mando de la televisión e iniciará la maniobra de comprobación y ajuste de la señal y lógicamente todos dejaremos de ver la retransmisión para ver la clásica imagen de nieve en la televisión. Esos minutos en los que no ves nada se te hacen eternos, parece que te estés perdiendo todo el partido. En ese momento darías cualquier cosa por ver la retransmisión, aunque fuera en blanco y negro y sin sonido pero, no ves nada porque es el momento donde tu padre está sintonizando el televisor.</p>
<p>Obviamente tú no habías visto ningún tipo de interferencia y aunque si las hubiera habido, el problema se podría solucionar en cualquier otro momento pero, como no lo soporta, pues ahí estáis vosotros, ante el televisor con nieve y sin poder ver la tan esperada retransmisión.</p>
<p>Mis hermanos y yo hemos aprendido a desdramatizar estas situaciones y simplemente cuando acontecen, nos miramos con sonrisas dibujadas en las caras y pasamos un buen momento para después parodiarlo. Y lógicamente si algún acontecimiento te interesa verlo por televisión intensamente, pues no lo vemos en casa de mi padre y listos.</p>
<p>Es curioso que este tipo de actitudes se contagian y hasta yo he tenido la tentación de hacer lo mismo en mi propia casa ante los míos. Menos mal que rápidamente he recordado y he pensado: mejor arreglo las interferencias, que sólo me molestan a mí, en otro momento. Porque son interferencias que primero: sólo te molestan a ti y segundo: ya las has tratado de arreglar en otro momento y no hay manera, la imagen ya no va a mejorar más.</p>
<p>De esta manera los grandes Vividores tienen la facilidad de transformar los momentos y hacer pasar ratos entrañables e inolvidables a los que les acompañan y son personas muy solicitadas en las reuniones de grupo. Saben cambiar de tema adecuadamente o hacer entender situaciones difíciles a quien no las quiere entender o le cuesta lo suyo. Su inteligencia emocional está desarrollada para crear buenos recuerdos. Momentos que luego almacenan correctamente para revivirlos una y otra vez.</p>
<p>Mis primeros recuerdos de la infancia son de cuando tenía tan sólo tres años. Recuerdo que fuimos a pasar un día de campo y un vecino que vivía en el sexto y tenía un Dodge 3700 GT de 1973 montaba un precioso caballo. Estábamos junto a un zarzal cuando de repente salió una cría de conejito que estaba perdida y se dejó coger. Recuerdo que llevamos el conejito a casa y le metíamos en una cocinita de juguete que tenía mi hermana y salía por una u otra puerta ante nuestro asombro y admiración. Recuerdo que le sacamos a la hierba que había en frente de mi casa y la gente se paraba a mirarlo. Mi madre me contó en que época había ocurrido ese día de campo, y fue por ello que pude recordar que yo tenía tres años. Todavía recuerdo perfectamente esos momentos entrañables de cuando era bastante pequeño y me gusta recordarlos de vez en cuando, supongo que para que no se me olviden.</p>
<p>También recuerdo el momento en que mi padre marcó un gol en un partido del equipo en el que jugaba, se llamaba el Atlético Castellano. Fue en 1976 en el campo del Unión Aravaca, un campo de tierra. Yo tenía seis años y estaba viéndolo justo detrás de la portería donde mi padre remató con la izquierda. Nunca lo olvidaré, iba vestido a rayas rojas y blancas, como mi Atleti.</p>
<p>Los recuerdos sirven también para tener una referencia y saber situarte en el mundo. Así, quien pasó por buenos momentos, quiere repetirlos y quien los tuvo malos, quiere evitar pasar por otra vez por las malas situaciones.</p>
<p>Los recuerdos dan eso que se llama experiencia. Si no pudiésemos recordar nada, nunca llegaríamos a tener experiencia. Porque recordamos, aprendemos y nuestras experiencias nos sirven para situaciones futuras.</p>
<p>Dependiendo de cómo almacenes tus experiencias, así te servirán en el futuro para tener situaciones más favorables y agradables. Por lo tanto, hasta una mala experiencia puede servir, bien almacenada, para vivir mejor el futuro.</p>
<p>Un Vividor tiene buena memoria, almacena correctamente sus experiencias positivas y menos bien las negativas. Por lo tanto, cada vez vive mejor. Con los años un Vividor se convierte en un experto que sabe, casi siempre, encontrar la forma de vivir bien. Y cuantos más años pasan, mejor.</p>
<p>Recuerdo que con mis hermanos solíamos jugar con el barco de los Clics de Famobil. Una vez lo metimos en la bañera llena de agua y el barco efectivamente flotaba. Agaché la cabeza para ver como el barco navegaba y se me mojaron algunos pelos de la cabeza en el agua. Cuando me incorporé, esos pelos me tocaron la frente y la sensación era de que alguien me había salpicado. Inmediatamente le pregunté a mi hermana y mi hermano menores que yo:</p>
<p>- ¿Quién me ha salpicado?, ellos dijeron rápidamente:</p>
<p>- Yo no. Yo no.</p>
<p>Yo insistí enfadado y despacito:</p>
<p>- ¿Quién me ha salpicado?</p>
<p>Ellos volvieron a decir, con bastante miedo, que ellos no habían sido. Yo era el mayor y claro, ante cualquier pelea tenía las de ganar y por eso a mis hermanos no les hacía ninguna gracia que yo me enfadara.</p>
<p>De repente me di cuenta de que había sido yo mismo y una sonrisa se dibujó en mi cara y consecuentemente en la de mis hermanos. Los tres nos empezamos a reír a carcajadas, yo porque me hacía mucha gracia no haberme dado cuenta de que había sido yo solito quien me había echado el agua en la cara y mis hermanos porque gracias a Dios se habían librado de una buena, ya que salpicar al hermano mayor no se hace.</p>
<p>Esta anécdota es muy recordada por mis hermanos y por mí, y siempre nos reímos como si fuera ayer. Claro que ya han pasado treinta años, sin embargo nos gusta recordar cómo vivíamos aquellos momentos de jerarquía infantil. Nos morimos de la risa, ¿verdad hermanos?</p>
<p>También recuerdo, como si fueran ayer, otros muchos momentos, como el día de mi boda. Recuerdo que tres horas antes de la boda, el 6 de julio de 2001, yo estaba en la piscina de mi pisito de Tres Cantos, flotando boca arriba, inmóvil, pensando en el día tan importante que estaba viviendo y en cómo sería la ceremonia, y el resto de la tarde y noche. Estaba muy tranquilo o quizá fue el baño relajante lo que me dejó tranquilo. Pensaba en mi novia, en cuando la conocí, en cuando nos prometimos y en otros muchos momentos que habíamos vivido juntos. Ella es sin duda el centro de mi vida, de mi dedicación, una mujer sensible, con el don de la bondad, que te hace sentir importante y que me importa por encima de todo. Donde están depositadas mis ilusiones, mis esperanzas y mis sueños. ¿Dónde los podría depositar mejor?</p>
<p>Recuerdo a los padrinos (mi padre tan orgulloso y mi suegra tan feliz), a los testigos entre los que estaban  mi hermano y amigos míos, la prima de mi mujer y la pareja de mi hermana. Recuero a mi hermana que salió a leer un texto muy bonito.</p>
<p>Pero lo que recuerdo con enorme cariño y amor fue el momento de bailar el Vals, cuando terminé de bailar dulcemente con quien ahora es mi mujer, se acerco a bailar conmigo mi madre. La cogí y seguimos bailando el Vals juntos, madre e hijo. Estaba tan contenta y feliz que se le saltaban las lágrimas sonriendo. Nunca olvidaré ese momento. Y ella seguro que tampoco. Sentirse feliz de esa manera es un recuerdo grandioso para mi, bailando con alguien que lo ha dado todo por ti pero, quitándose cosas ella, es decir, no darte de lo que tiene, sino darte lo que no tiene a base de esfuerzo, sacrificio y amor, quitándoselo a ella misma. Una persona que basa su felicidad en tu felicidad, que jamás en la vida le recuerdo ningún reproche, incondicional, capaz de hacer cualquier cosa por garantizar la felicidad de los suyos y esencialmente buena. ¡Cuántas cosas te debo! ¡Cuánto me has ayudado!</p>
<p>Recordar nos sirve a menudo para hacer mejor las cosas, por ejemplo, antes de jugar un partido de fútbol de competición, el entrenador trata de que recuerdes momentos positivos para que intentes revivirlos y repetirlos. Cada jugador se motiva a su manera. Unos recuerdan a sus héroes, a sus padres, a sus novias, al público, etc, y tratan de correr más pensando en que lo hacen por ellos.</p>
<p>Muchas veces la diferencia entre dos equipos que están igualados en cuanto a preparación física es la mentalización, y buena parte de la mentalización es debida a los recuerdos.</p>
<p>He visto bastantes veces a equipos inferiores físicamente a otros, vencerles con contundencia. La diferencia era la mentalización, las ganas de hacerlo, incluso la necesidad de hacerlo. Eran físicamente peores, incluso técnicamente también pero, la necesidad, las ganas, la mentalización y como consecuencia de todo ello, la unión, les daba alas.</p>
<p>Igualmente, en nuestras vidas, la mentalización con la que afrontamos nuestro día a día, nos hace marcar la diferencia, o simplemente pasar un día más. Un Vividor tiene buenos recuerdos, los revive y le sirven para mentalizarse adecuadamente y marcar la diferencia. Marcar la diferencia le producirá nuevamente más recuerdos que le volverán a ayudar en el futuro. Es un círculo virtuoso continuo que hay que tratar de buscar.</p>
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		<title>Capí­tulo 2 &#8211; Dividir el tiempo</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2007 10:21:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hay mejor herramienta en el mundo que tu propia cabeza, para:
DIVIDIR EL TIEMPO
El tiempo es como la vida, constante, siempre pasa y no se puede parar. Lo que podemos hacer es dividirlo adecuadamente, de eso, sin duda, dependerá que seamos unos buenos Vividores o no.
Hay personas que se aburren. Están aburridas y no saben [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No hay mejor herramienta en el mundo que tu propia cabeza, para:</p>
<p><strong>DIVIDIR EL TIEMPO</strong></p>
<p>El tiempo es como la vida, constante, siempre pasa y no se puede parar. Lo que podemos hacer es dividirlo adecuadamente, de eso, sin duda, dependerá que seamos unos buenos Vividores o no.</p>
<p>Hay personas que se aburren. Están aburridas y no saben que hacer. Parece en ese caso que les sobra mucho tiempo. Quizá la solución sería que durante los momentos del día en que se aburren pudieran entrar en un estado de letargo sin enterarse de nada. Sin embargo, muy frecuentemente son esas mismas personas las que se quejan, otras veces, de falta de tiempo. No tengo tiempo para ir y hacer esto o lo otro. Su cuchillo (cabeza) no divide el tiempo adecuadamente.</p>
<p>Es como si el que tuviera comida y bebida para sobrevivir durante un mes entero en el desierto, se la comiera y bebiera durante los primeros cinco días. El resto del tiempo sufriría debido a su falta de administración del bien escaso que, en ese momento, es la comida.</p>
<p>Para un Vividor el tiempo es un bien escaso que hay que administrar muy cuidadosamente, ya que bien administrado hay tiempo para todo (vivir) y mal administrado sólo hay tiempo para quejarse.</p>
<p>No depende de nuestro nivel económico o social, ni del lugar del mundo donde vivamos, ni de la raza, religión, sexo o creencias que tengamos. Depende simplemente de nosotros y nadie lo va a hacer por nosotros. Me refiero a la división adecuada de nuestro tiempo para vivir intensamente.</p>
<p>Cuando a un buen amigo le pregunté: ¿Qué te gustaría hacer estas vacaciones? Me respondió: por la mañana quiero levantarme tarde, desayunar e ir a la playa a tomar el sol y bañarme, comer en el chiringuito buen pescadito, tinto de verano, etc, y volver a tomar el sol y bañarme hasta que se vaya un poco el sol, entonces jugar un poco a tenis hasta la hora de cenar. Salir a cenar a algún restaurante de la zona para después de cenar salir a dar una vuelta y bailar y conocer gente hasta las tantas de la madrugada, dormir un poco y vuelta a empezar. Efectivamente para una persona joven podrían ser unas vacaciones de ensueño, sin responsabilidades, sin obligaciones, sólo ocio, deporte y gastronomía. Diversión.</p>
<p>¿Cuánto tiempo podría una persona joven llevar este ritmo de vida sin caer en la apatía? Al principio muchos responderían que se tirarían toda la vida así, sin embargo la experiencia demuestra que ni esta forma de vida, tan atractiva para un joven, se puede mantener en el tiempo. Se terminaría cansando del sol, de la playa, del pescadito, de bailar y de conocer a tanta gente sólo de noche. Además aunque un joven tuviera la capacidad económica para vivir así para siempre, se quedaría sólo, ya que la mayoría de las personas ni podrían vivir así por siempre, ni querrían sólo hacer esa vida. Y solo con mucho tiempo tampoco se está bien.</p>
<p>Por lo tanto y debido a que el ser humano se cansa de siempre tener lo mismo, hay tiempo para todo y el secreto es saber dividir tu tiempo bien.</p>
<p>Si todo el tiempo trabajas haciendo zanjas, llegarías a la extenuación física. Si toda tu vida eres el socorrista de una piscina donde sólo fueran 10 personas adultas y nunca pasara nada, llegarías a la extenuación Psíquica. ¿Cuál de los dos cansancios es peor?</p>
<p>El ser humano busca alternativas y así, el que se dedica a cavar zanjas, de vez en cuando hace una pausa para descansar, come con los compañeros, incluso echan una partida de cartas después de comer y tienen sus aficiones para los fines de semana. Muchas personas con poca formación y gente muy sencilla tienen como afición para los fines de semana, o con sus hijos, jugar al ajedrez, que es un deporte considerado para gente inteligente y bien formada. Muchos de ellos cogen, en sus paquetes vacacionales, viajes poco usuales que les transportan a lugares recónditos del planeta. Simplemente están buscando su camino para variar, para vivir más intensamente. Simplemente están consiguiendo que la próxima vez que vuelvan a la zanja, hasta les parezca interesante su trabajo. Se ayudan con sus recuerdos y se esperanzan con los momentos futuros. Están viviendo y muchos de ellos son grandes Vividores.</p>
<p>El joven socorrista de la piscina de diez personas adultas, cuando puede y no tiene trabajo lee su libro, estudia sus exámenes, prepara su próximo viaje o su próximo trabajo. Sabe que es un trabajo temporal para ganar algo de dinero y poder hacer otras cosas soñadas. Posiblemente cuando le vemos con las gafas puestas y mirando fijamente a la piscina está soñando con sus cosas y está planificando mejor su vida. Tiene tiempo para dividir el resto de su tiempo y eso es muy importante. Quizá una de las mejores terapias para ejecutivos estresados sería estar una semana de socorrista de una piscina casi vacía, donde hay mucho tiempo para soñar, para vivir, para administrar, para dividir el resto de tu tiempo.</p>
<p>¿Cuánto tiempo dedicamos a dividir nuestro tiempo adecuadamente? A veces no el suficiente. Sin embargo es muy importante. Si no dedicas el tiempo adecuado a dividir tu tiempo, es como el surfista que coge todas las olas independientemente de que sean buenas o malas, las malas no le sirven más que para perder el tiempo y estar cansado para las buenas. Sin embargo, el surfista que estudia el mar y dedica el adecuado tiempo a elegir las mejores olas, las aprovecha al máximo y les sacar el mejor rendimiento. Un Vividor dedica tiempo a dividir su tiempo y le saca el mayor provecho posible. Un Vividor también dedica tiempo a preparar adecuadamente las situaciones que va a vivir.</p>
<p>Una de las causas más comunes de discusiones entre personas es que creernos que todo va a durar toda la vida, es decir, cuando tu pareja por ejemplo comenta que si fuese por ella todos los días saldría a cenar y a bailar, no significa que eso vaya a ser así por el resto de los días. Por lo tanto si en ese momento te esmeras en intentar razonar que eso no es posible o que no tiene sentido, cuando tu pareja lo que está queriendo decir es que eso le agrada durante esa etapa de su vida pero, realmente no quiere decir que lo desee hacer en firme todos los días, discutiréis sin convenceros el uno al otro. Cuando alguien dice que va a hacer algo por el resto de sus días, tampoco hay que darle todo el crédito disponible, ya que pocas situaciones se mantienen y perduran eternamente en el tiempo, y si alguien no lo ve, la vida se lo demuestra sin problemas.</p>
<p>Esto quiere decir que hay que vivir adaptándose constantemente a las condiciones existentes en cada momento y que no existe el modelo de vida ideal que se pueda mantener eternamente en el tiempo, por lo tanto no merece la pena esmerarse continuamente en conseguirlo, para que, cuando lo consigas, las condiciones de tu entorno habrán cambiado y el ideal de vida habrá cambiado con ellas.</p>
<p>Las situaciones de felicidad irán cambiando y nos tendremos que adaptar  para seguir siendo felices. Las situaciones de infelicidad también irán cambiando y tendremos nuevas oportunidades para poder evitarlas.</p>
<p>Esto no significa que no tengamos que hacer nada ya que todo cambia y nos tocará de lo bueno o de lo malo de forma aleatoria. Significa que debemos constantemente perseguir el vivir situaciones felices, pero teniendo en cuanta que las condiciones cambiantes del entorno, nos harán ir en una dirección unas veces y en otra dirección otras, a medida que estas cambien. Pero siempre podremos poner de nuestro lado para caminar por el camino adecuado, aunque el destino final vaya cambiando con el tiempo.</p>
<p>Los grandes Vividores adivinan con gran intuición el camino a seguir y lo que es más importante, predicen hacia donde se desplaza el destino final y son capaces, por tanto, de tomar atajos.  Estos atajos con frecuencia no son entendidos por personas que o no saben donde se encuentra el destino final o no saben que se ha desplazado, por lo tanto estas personas no entenderán ciertas decisiones de un Vividor aunque al final se vean los resultados. La suerte será la explicación a la que numerosas veces se recurra, sin embargo el Vividor sabrá porqué las cosas suceden de cierta manera y sabrá que el azar (que no la suerte) tiene poco que ver en el desarrollo de la mayoría de los acontecimientos.</p>
<p>Un Vividor es un luchador fuerte que sabe la dirección hacia donde tiene que empujar. Si el luchador es muy fuerte pero no sabe hacia donde empujar está perdido y depende del azar para conseguir llegar (es decir tiene muy pocas probabilidades de conseguirlo). Si el luchador sabe claramente hacia donde empujar y sin embargo no es muy fuerte, con habilidad e ingenio seguro que encuentra las forma de llegar. Un vividor sabe hacia donde empujar y tiene la fuerza adecuada para llegar, por lo tanto tan sólo el azar le evitará conseguirlo (es decir tiene muy pocas probabilidades de no conseguirlo). Es cuestión de tiempo y de saber dividirlo adecuadamente.</p>
<p>Recuerdo que el verano de 1992 trabajaba de profesor particular  durante seis horas al día. Por la noche tenía mi propio bar junto a mis socios y trabajaba allí de camarero. En las fiestas del pueblo trabajé también de camarero en un restaurante de un amigo. También estudiaba para presentarme a los exámenes de septiembre.  Fue uno de los veranos que mejor lo pase en mi tiempo libre, hice grandes amigos, me compré mi primera moto de carretera con el dinero ganado, visité en dos ocasiones la Expo92 de Sevilla y me sentía enormemente feliz de cómo iban las cosas. Había administrado bien mí tiempo.</p>
<p>Sin embargo un día de septiembre las condiciones del entorno cambiaron bruscamente cuando, un amigo, me notificó la muerte de otro de mis mejores amigos. Se mató escalando en los picos de Europa (en un viaje donde yo iba a estar y no pude ir debido a que tenía que dar más clases particulares). El otro de mis mejores amigos, que estuvo allí presente, lloraba desconsolado en mis brazos asumiendo la desgracia. Sin duda uno de los mejores Vividores que conozco y que supo reponerse del batacazo con muchísimo esfuerzo. Que amargos momentos, donde te haces preguntas simples que no tienen respuesta. Donde tu escala de valores sufre correcciones tan bruscas, que has de hacer un verdadero esfuerzo para situarte de nuevo en la vida real. Y sin embargo, este esfuerzo y recomposición de tu escala de valores, te ayuda a vivir.</p>
<p>Durante los siguientes meses me tuve que ir de mi equipo de fútbol y dejar a mis compañeros de siempre por discutir con el entrenador a causa de mi rendimiento. Tuve que ir a tres juicios ocasionados durante el verano pasado (dos por robos nocturnos en el bar y uno a causa de que un chico que conducía borracho su ciclomotor se estrelló contra mi furgoneta cuando esta estaba parada. El chico estuvo más de cuatro meses en coma y cuando despertó, su cerebro tenía un duro camino por recorrer hasta recuperar su estado anterior. Gané los tres juicios claramente pero, ninguno fueron plato de buen gusto). Perdí a la chica con la que salía porque se fue con otro. Perdí a mi abuelo materno que murió de un infarto múltiple al corazón. Recuerdo que mi padre y yo llegamos los primeros a la nave donde falleció y allí lo encontramos tirado en el suelo boca arriba sin vida, de color amarillo y frío. Tengo la imagen grabada en mi mente como si fuera ayer. Descanse en paz.</p>
<p>Otra vez reestructuración de la escala de valores. Otra vez perdido hasta volver a orientarte. En esos momentos cualquier cosa puede cambiar tu vida para siempre y la cambió.</p>
<p>Me costaba mucho concentrarme para estudiar y ya estaba en cuarto de Telecomunicaciones. Me quedaban todavía tres cursos por delante, más el proyecto de fin de carrera. Quizás fue un momento crucial.</p>
<p>Recuerdo que durante esos meses duros y confusos perdí poco tiempo en lamentaciones y luché por encontrar el nuevo camino. El esfuerzo realizado fue tremendo pero, al menos sabía la dirección hacia donde tenía que empujar.</p>
<p>En esos malos momentos que se prolongaron durante muchos meses, la división del tiempo me ayudaba a avanzar. Guardaba tiempo para pensar en las cosas malas pero, también lo guardaba para pensar en las positivas y así luchar para mejorar mi entorno.</p>
<p>Dividir el tiempo adecuadamente no significa tener que aprovecharlo todo al 100%. Si con saber dividir adecuadamente el 70% o el 80% de tu tiempo ya es suficiente. Esa es la meta al buscar y por lo tanto es inevitable perder algo de tiempo. Si el resto de tu tiempo lo tienes bien organizado, es hasta sano perder algo de tiempo. Ninguna maquinaria funciona bien al 100% constantemente. La mente y el cuerpo humano tampoco, necesitamos descansos.</p>
<p>Las agendas apretadas hasta la saciedad no son un buen síntoma. No evidencian que estés administrando bien tú tiempo y aunque creas que has hecho muchas sosas, ten cuidado porque a lo mejor muchas de esas cosas las has hecho mal o a medias.</p>
<p>A veces no hay más remedio que pasar así alguna etapa de tu vida, bien por que te lo exija tu trabajo o alguna actividad en particular, sin embargo, hay que tratar siempre de que sean etapas o periodos cortos de tiempo, ya que sin se prolongan en le tiempo, aparecerá el agotamiento, la falta de percepción, el agobio y la desilusión.</p>
<p>Curiosamente cuando te mentalizas de que las próximas dos horas las vas a perder, como cuando vas a ver una película de cine que piensas que a priori no te va a gustar y vas sin ninguna expectativa, te acaba hasta gustando la película y acabas hasta disfrutando.</p>
<p>Hay que ser un poco flexible con nuestro tiempo y hacer, de vez en cuando, cosas que parece que no nos van a gustar, sólo así sabremos de verdad si nos han gustado o no. Además eso también es vivir bien.</p>
<p>Hoy, en 2006, existen muchísimas facilidades para disponer de más tiempo para hacer cosas. Hace quince años no existían teléfonos móviles y si no podías ir a una cita, no podías avisar con tiempo al que ya te estaba esperando, con lo cual este perdía el tiempo. Las comunicaciones han mejorado muchísimo y el ahorro de tiempo es brutal. No existía el correo electrónico y no podías enviar una carta a nadie a través de Internet, ni una foto, mi mucho menos halar por la cámara web. Hace treinta años no existían en España las Autopistas ni las Autovías. Llegar desde Madrid a Valencia te costaba unas siete ú ocho horas y ahora puedes llegar en tres. No existían trenes de alta velocidad ni billetes de avión económicos. Cuando antes realizadas un solo viaje al año para ir de vacaciones (los que lo hacían), ahora si te apetece y te lo puedes permitir, te vas un fin de semana a Londres, simplemente para pasear por sus calles.</p>
<p>No ha pasado tanto tiempo y el cambio ha sido vertiginoso. Los que estamos viviendo en esta época somos testigos directos del mayor cambio que la humanidad ha experimentado en toda su historia. Los avances te ayudan a tener más tiempo y por eso es esencial saber administrarlo y dividirlo adecuadamente.</p>
<p>Grandes Vividores los hubo antes, los hay ahora y los habrá en el futuro. Pero ahora, aunque es más difícil ser un Vividor, si se consigue, se viven muchas más cosas.</p>
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		<title>Capítulo 3 &#8211; La visión global</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2007 10:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Qué ventaja tienen las águilas pero, no porque vuelen, sino por su visión panorámica:
LA VISIÓN GLOBAL 
La visión únicamente del detalle confunde. Es como una verdad a medias, a veces mucho más peligrosa que una mentira.
Si estás en un cuarto pintado de rosa es erróneo decir que el mundo sea bastante rosa porque es el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Qué ventaja tienen las águilas pero, no porque vuelen, sino por su visión panorámica:</p>
<p><strong>LA VISIÓN GLOBAL </strong></p>
<p>La visión únicamente del detalle confunde. Es como una verdad a medias, a veces mucho más peligrosa que una mentira.</p>
<p>Si estás en un cuarto pintado de rosa es erróneo decir que el mundo sea bastante rosa porque es el color que mayoritariamente estas viendo en ese momento. Si te asomas a la ventana y ves muchos árboles verdes, también es erróneo si dices: ¡ah no!, el mundo es muy verde.</p>
<p>La realidad es que la habitación donde estabas es bastante rosa y el barrio donde estabas es bastante verde pero, el mundo no puedes verlo ni desde tu habitación ni desde tu barrio.</p>
<p>Si conoces a una persona de Francia que es muy simpática, es un error decir que los franceses son muy simpáticos. A lo mejor si que en general son bastante simpáticos pero, no porque la persona que tú has conocido lo sea, esa no es la causa, ni por ello se puede generalizar.</p>
<p>Generalizar es un síntoma de tener poca visión global. Significa que sólo fijándote en los detalles te piensas que conoces algo más global y esa es una de las mayores razones que nos impide a los seres humanos ser mejores Vividores.</p>
<p>Como una vez fui a Italia y me trataron mal, ya nunca volveré porque en Italia tratan mal a los extranjeros. Como viajé en tren y ese día hubo un retraso de una hora, ya no viajo más en tren porque los trenes son impuntuales. Como un día de verano se circulaba muy bien en coche por la gran ciudad, voy a ir siempre en coche por la ciudad ya que se circula de maravilla.</p>
<p>Los seres humanos muchas veces somos así y eso nos impide muchas veces vivir mejor, ya que juzgamos tajantemente ciertas situaciones sin advertir que cuanto más tajante seamos juzgando, más error estamos cometiendo y si eso nos desvía de la realidad, ¿Cómo voy a vivir algo que no es de verdad la realidad? O dicho de otra forma, si no percibo bien la realidad, ¿cómo voy a vivirla bien?</p>
<p>Un Vividor que se precie nunca generaliza. Nunca se basa en un detalle para juzgar algo más global. Tiene visión panorámica como las águilas y es muy consciente de lo que le rodea. ¿Cómo vas a vivir intensamente si no tienes una visión adecuada de la realidad?. Si no conoces lo que te rodea ¿cómo vas a predisponer tu cuerpo y tu alma para extraer las vivencias que pasan a tu lado casi acariciándote?</p>
<p>Lamentablemente la visión global y panorámica es una de las virtudes más difíciles de ejercitar aunque no imposible. Quien nace con esa habilidad tiene mucha ventaja para ser un Vividor.</p>
<p>La visión global te permite saber si con un pequeño cambio puedes hacer que lo malo torne en bueno o, si por el contrario, tendrás que hacer un gran esfuerzo para conseguir el mismo objetivo. También te permitirá saber en qué dirección harás el menor esfuerzo para conseguir el mismo objetivo. De esta manera la visión global lo que te permite es dosificar y administrar mejor tu esfuerzo para conseguir tus objetivos o conseguir mucho más con el mismo esfuerzo, y esto es imprescindible para vivir mejor.</p>
<p>Recuerdo que el desierto de Nevada y Arizona es un lugar muy árido, impresionante cuando lo ves por primera vez pero, un lugar un poco inhóspito para vivir, donde la mayoría de los humanos tendríamos una vida no muy aconsejable. Sin embargo, en medio del desierto de Nevada está la ciudad de la Vegas, un verdadero paraíso de la diversión con innumerables hoteles, casinos y atracciones. Un punto de atracción turística como pocos, donde casi todo puede pasar y donde el mundo real se confunde con la ficción. Donde podríamos llevar una vida para muchos envidiable. Al mismo tiempo, dentro de la ciudad de las Vegas, donde hay barrios muy buenos, hay un barrio bastante malo, sucio, con gente impropiamente vestida y mala apariencia. Un barrio donde no nos gustaría vivir ni que vivieran nuestros hijos. Un barrio donde vivir sería casi un calvario. A su vez, dentro de ese barrio hay un hotel que está muy bien. Por dentro es muy cómodo y está bien dotado, el servicio es de calidad y las instalaciones de primera, con una gran piscina y un jacuzzi donde se está muy bien. Precisamente dándonos un baño en el jacuzzi diríamos sin ningún tipo de duda: “esto es vida y lo demás es tontería”. Pero, dentro de ese buen hotel hay un cuarto maloliente que es el cuarto de la basura. Dentro del cuarto de basura casi no se puede respirar. El olor es tan desagradable que lo único que piensas estando dentro es la manera de salir de allí. Es horrorosa la sensación de agobio y sin duda allí no se puede vivir.</p>
<p>Lo que quiero decir es que el lugar es el mismo, el desierto de Nevada. Una persona sin visión global, dependiendo del sitio concreto donde la colocáramos, desearía volver de vacaciones inmediatamente a su país o por el contrario prolongar las mismas debido a lo bien que se encuentra. Si tiene que tomar una decisión en ese momento, dependerá de donde se encuentre para acertar o equivocarse. Y lo que es peor, si se equivoca (cosa muy probable), tardará bien poco en darse cuenta de que se ha equivocado, con lo cual su frustración será aun mayor.</p>
<p>Una persona con visión global, si se encuentra en uno de los sitios agradables, pensará que está muy a gusto y disfrutará y vivirá intensamente el momento. Eso si, sabrá que si anda por malos barrios o se mete en cualquier cuarto de basuras, lo pasará mal pero, lo que jamás hará será anticipar su vuelta de vacaciones porque se encuentre en uno de estos malos sitios, simplemente buscará los buenos, que sabrá que los hay y disfrutará. Vivirá.</p>
<p>Tener visión global no implica ser un gran Vividor pero, ser un gran vividor si que implica tener visión global.</p>
<p>Tener visión global no quiere decir no fijarse en los detalles ni ser detallista. Precisamente ser detallista es otra de las características importantes de un Vividor.</p>
<p>Tener visión global no significa tenerlo todo controlado. Tenerlo todo controlado es algo que casi nunca buscará un gran Vividor. Como yo soy creyente, para mi tenerlo todo controlado sólo puede hacerlo Dios y, muy puntualmente los humanos pero, los humanos no podemos tenerlo todo controlado constantemente, ni por largos periodos de tiempo, ni por cortos periodos, tan sólo puntualmente, ocasionalmente.</p>
<p>Tener visión global es como tener la visión panorámica que tienen las águilas, que desde el cielo abarcan un gran campo de visión y con su vista alcanzan a ver el detalle. La visión global te da criterio y ayuda a la hora de tomar decisiones importantes para vivir.</p>
<p>La visión global no es algo físico. Una persona ciega puede tener perfectamente visión global de la realidad y ser un gran Vividor. La vida no es para unos y para otros no. La verdadera vida es como el poder y la autoridad, no te los dan, los has de coger tú con el consentimiento de los demás. Tu vida has de vivirla tú y nadie la puede vivir por ti, igual que tú no puedes vivir la vida de los demás. Un Vividor siempre vive su vida y no la de los demás. Eso no quiere decir que no le preocupen los demás, o que sea egoísta, sino todo lo contrario, viviendo intensamente su propia vida, podrá ayudar a otros a que también vivan intensamente la suya.</p>
<p>El Vividor raramente es egoísta, más bien es una persona que se preocupa por los demás y con la que habitualmente se puede contar.  Vivir es compartir y un Vividor es un compartidor.</p>
<p>Por eso cuando te pasa algo bueno, llamas inmediatamente a tu gente cercana para compartirlo. Por eso si a algún amigo puedes avisar de algo de lo que tú te has beneficiado y él también puede hacerlo, se lo haces saber sin reparos. O por eso si puedes avisar a algún amigo de que no cometa el mismo error que ya has cometido tú, se lo avisas con premura. Otra cosa es que tu amigo se alegre y siga tu consejo. Si esto no sucede, o no es buen amigo tuyo o no eres tú buen amigo de él. Pero si sois ambos buenos amigos, compartiréis las alegrías y os ayudaréis con las penas.</p>
<p>El mayor ejemplo de una persona que se preocupa por los demás es mi padre. Mi padre es en esencia un hombre bueno. Es justo y esto quiere decir que defenderá una situación de justicia antes que una situación de amiguismo, aunque sea con su propia familia. Si lo has hecho mal y has sido injusto, te lo dirá aunque seas su hijo. Eso a veces sienta muy mal pero, a la larga es una de las mejores enseñanzas que te pueden dar. Enseñarte a ser justo.</p>
<p>Con frecuencia en esta vida, si eres justo, no aprovechas ciertas oportunidades, o mejor dicho no te aprovechas de ciertas oportunidades y no te va también como a otras personas menos justas y que no dudan en aprovecharse de esas mismas oportunidades. Mi padre desde luego no es capaz de aprovecharse de esas oportunidades si no es justo. Y yo me pregunto: ¿Quién vive mejor? El que aprovecha ciertas oportunidades para que le vaya mejor aunque no sea justo, o el que no las aprovecha y no le va mejor, por que no era justo.</p>
<p>Yo creo que es mejor Vividor mi padre sin duda. No aprovechará algunas oportunidades y no le irá aparentemente tan bien como a otros. Pero es mejor Vividor y tiene el amor de sus seres queridos. ¿Cómo no se puede querer a alguien así?, de quien opinas sin ninguna duda que es un hombre bueno, que se preocupa por los demás y se sacrifica por ellos. ¿Cómo no se lo vas a agradecer? Se lo agradeces y mucho. Y le quieres con locura. A los grandes Vividores se les quiere.</p>
<p>A una persona a la que quiero mucho, los acontecimientos le vienen superando continuamente durantes los últimos diez años. Desde la distancia y con tranquilidad, se puede adivinar con bastante exactitud lo siguiente que le va a pasar, sin embargo, esta persona es incapaz de predecir y anticipar lo que se le viene encima. Como consecuencia, todas las acciones que toma suelen ser equivocadas y agravan poco a poco su situación.</p>
<p>Cuando tratas de hacerle ver ciertas cosas y ayudarle con alguna posibilidad de futuro, no entiende tus palabras y no acierta a comprender su posible influencia. Realmente se juntan dos causas, la primera es no darse cuenta o ser consciente de la situación actual, la segunda es no ver claramente que si ante un problema no reaccionas adecuadamente, el problema rara vez desaparece y muy al contrario, se agrava cada vez más.</p>
<p>Aún así el ser humano es increíble y a pesar de no tener visión global, de tener miedo y de no tener capacidad de reacción, poco a poco su subconsciente le va conduciendo hacia dejarse guiar. Esperemos que esa situación no llegue muy tarde.</p>
<p>Al igual que un Vividor no nace sabiendo vivir, una persona que sabe vivir, no significa que tenga garantizador saber vivir por siempre. Para saber vivir hay que evolucionar porque la vida evoluciona constantemente. Lo que ocurre es que un Vividor, que se ha preocupado bastante por saber vivir, sabe evolucionar y adaptarse a los diversos cambios de  la vida, por lo tanto es cierto que quien aprende a saber vivir, tiene más fácil seguir sabiendo vivir, seguir siendo un Vividor</p>
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		<title>Capí­tulo 4 &#8211; Aprovecha el momento</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2007 10:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante la duda, suele ser mejor arrepentirse de haberlo hecho, que de no haberlo hecho:
APROVECHA EL MOMENTO 
Al igual que algunas de nuestras decisiones pueden cambiar nuestra vida, la falta de decisión en algunos momentos puede cambiarla también.
Una vez fui con mi hermana a comprar tabaco para mi padre. Entramos en un bar del barrio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ante la duda, suele ser mejor arrepentirse de haberlo hecho, que de no haberlo hecho:</p>
<p><strong>APROVECHA EL MOMENTO </strong></p>
<p>Al igual que algunas de nuestras decisiones pueden cambiar nuestra vida, la falta de decisión en algunos momentos puede cambiarla también.</p>
<p>Una vez fui con mi hermana a comprar tabaco para mi padre. Entramos en un bar del barrio que estaba cerca de mi casa y pedí al camarero que me diera un paquete de Ducados. Cuando el camarero se giró para buscar el paquete, mi hermana, que llevaba ya un rato mirando unas sabrosas aceitunas que había tras el mostrador, sacó su instinto más básico y alargó hábilmente su brazo hasta coger una gran aceituna verde y meterla rápidamente en su boca, sin mover los labios. Yo inmediatamente la miré asombrado por dos motivos: Uno por la rapidez y precisión de ese movimiento para coger la aceituna. Fue un movimiento digno del mejor mago, certero y veloz. Otro, por la osadía de mi hermana, que había “robado” una aceituna por todo el morro y eso que era sólo una niña de cinco años.</p>
<p>Mi hermana no es capaz de robar nada, es una persona de total confianza, incapaz de engañar, con un concepto altamente desarrollado de la responsabilidad,  inteligente y con mucha capacidad para ayudar a los demás. Una persona que nunca te falla, que te hace sentir orgulloso simplemente por ser su hermano, que no puedes dejar de querer y que marca una referencia en tu camino, aunque muchas veces no lo sepa. Ella simplemente vio la aceituna e inocentemente la cogió y la introdujo dentro de su boca para, a posteriori, darse cuenta de lo que había hecho. Parecía un acto oportunista y premeditado y realmente había sido un acto instintivo y sin mala fe. Por esto nos estuvimos riendo mucho tiempo, por que yo le decía que había robado y ella me decía que había sido sin querer y estaba muy arrepentida. Aunque hubiera sido a propósito, con aprovechar el momento, no me refiero a este tipo de cosas.</p>
<p>Un estudio realizado con personas, que estaban a punto de morir, reveló que precisamente si pudieran volver a vivir, harían muchas más cosas de las que hicieron, probarían mucho más, estarían mucho más con sus seres queridos y en definitiva serían menos vagos a al hora de aprovechar las oportunidades de vivir.</p>
<p>Un pensamiento muy común es el siguiente: a mi me gusta ir a ver a mi abuela, reír un rato con ella, que me cuente historias que ha vivido y simplemente escucharla me relaja y paso buenos momento pero, como mi abuela vive a 40 kilómetros de distancia y eso en coche por la autovía me lleva treinta minutos, pues no voy porque está muy lejos, ya la veré el domingo que comemos toda la familia juntos. Si estuviera en mis últimos minutos y me preguntaran ¿qué cambiaría en mi vida?, posiblemente diría, que lo que me gustaba de verdad era ir a ver a mi abuela y que hubiera ido más veces a verla. Si eso me llevaba media hora por la autovía, pues como si me llevaba una hora entera, daría igual pero, hubiera ido a ver a mi abuela más veces.</p>
<p>Otros piensan: este fin de semana me iría con gusto a la playa para descansar, lo necesito ya que estoy pasando un momento duro y estresante en el trabajo y además a mi mujer le va a venir también muy bien.  En un lugar distinto al habitual, como no tienes compromisos ni nada especial que hacer, tienes más tiempo para ti y los tuyos. Puedes hacer cosas que normalmente no haces y sirve para recuperar el tono mental. Pero como la playa está a cuatrocientos kilómetros de distancia, me da pereza y no voy a ir porque está muy lejos, además ¿voy a ir y venir en un fin de semana? y ¿voy a hacer ochocientos kilómetros? Pues no voy. Perfecto pero, si ese tipo de viajes te gustaban de verdad, cuando esté terminando tu vida, si te preguntaran, dirás que hubieras ido más veces a la playa, lo que pasa, es que ya no podrás.</p>
<p>Es decir, si te gusta algo de verdad pero, digo de verdad, no dejes de hacerlo porque encuentres al principio del camino algunos impedimentos. Vence esos impedimentos para luego disfrutar de lo que de verdad te gusta, te saldrá muy rentable. Además en el caso de que los impedimentos sean la distancia, no te preocupes que en el coche se pueden hacer infinidad de cosas mientras llegas. Por ejemplo pensar en cosas buenas y relajantes, escuchar buena música que te traiga buenos recuerdos, imaginar cosas bonitas que te gustaría que te pasasen, conversar con tu acompañante de manera pausada e intensa, ya que como vas a estar una rato largo en el coche, puedes tomarte tus pausas para pensar bien lo que vas a decir y la comunicación entre ambos seguro que es más exitosa que si la realizáis rápido y corriendo mientras bajáis en el ascensor para ir a trabajar.</p>
<p>En un fin de semana cualquiera del año 2005, que no era ninguna fecha especial, que no había nada que celebrar y que por casualidad me encontraba solo en Barcelona, porque mi mujer tenía trabajo ese fin de semana en Madrid, tenía dos opciones:</p>
<p>Opción A: quedarme en Barcelona el sábado y el domingo y hacer deporte montando en bicicleta de montaña por el monte de Collcerola. Ir a la playa, tomar el sol, ver a algún amigo. En fin, pasar un fin de semana normal, agradable, tranquilo y ocioso.</p>
<p>Opción B: hacer algo distinto, que no pueda hacer siempre, es más, que si no lo hacía ese fin de semana, difícil sería que tuviera la oportunidad de volverlo a hacer en otro momento. Esta opción requiere de algún esfuerzo seguro pero, podría ser una opción que me permitiera recordar el fin de semana por siempre.</p>
<p>Efectivamente elegí la segunda opción y la elegí el mismo viernes por la tarde. Hablé con un amigo que también tenía el fin de semana libre y en cuestión de minutos tomamos la decisión. Iríamos a pasar el sábado y domingo a Mónaco, Principado conocido, entre otras cosas, por acoger uno de los grandes premios de Fórmula 1 más famosos del campeonato del mundo.</p>
<p>Nunca habíamos estado allí más que de paso en el viaje de fin de estudios cuando terminamos COU a los 17 años. Teníamos una imagen de Mónaco asociada a la familia real monegasca, llena de glamour, grandes barcos, coches lujosos y personajes ricos.</p>
<p>Mónaco también es famoso por tener algunos de los casinos más emblemáticos de Europa. Supongo que será un principado con leyes afines a la acogida de dinero en condiciones especiales y seguro que atrae a numerosas fortunas de Europa, América e incluso Asia.</p>
<p>A nosotros no nos atraía eso en especial, sino que lo que de verdad nos atraía era conocerlo de primera mano, sin que te lo cuenten ni lo veas por televisión, así que el sábado por la mañana cogimos el coche y salimos a recorrer los setecientos kilómetros del trayecto de ida.</p>
<p>Recuerdo el momento de salir con el coche, íbamos sonriendo y pensando en la pequeña aventura que íbamos a vivir, no llevábamos casi equipaje y ni siquiera sabíamos donde íbamos a dormir. Seguro que ya encontraríamos algo.</p>
<p>Mi amigo puso buena música y comenzamos el viaje cantando. A los pocos kilómetros nos cogió un inesperado atasco en la A7 que duró más de una hora pero, nosotros, lejos de agobiarnos, íbamos hablando de nuestras cosas y no dejábamos de sonreír.</p>
<p>Hacia la mitad del camino cogimos una desviación equivocada y tuvimos que parar a preguntar por el camino adecuado. Un francés muy amable nos dio las indicaciones pero, si no es por mi amigo que sabía algo de francés, no me hubiera enterado de nada. Es curioso el acento francés, si no estás acostumbrado, no entiendes nada.</p>
<p>Llegamos a Mónaco sobre las 19:00h y lo primero que hicimos fue ir a la zona del puerto. Desde allí se veían los Barcos y Yates en sus amarres y una buena panorámica de la ciudad.</p>
<p>Tomamos un café en un bar y nos dispusimos a recorrer en coche el trazado del circuito de Formula 1 que tantas veces habíamos visto por televisión. Íbamos trazando las curvas tratando de imaginar que estábamos en un monoplaza sobre el circuito. Recuerdo esa sensación de sentirte como un niño pasándolo bien. Pasamos por el mítico túnel de Montecarlo pero, en dirección contraria. Las cosas con bastante diferentes en directo que viéndolo por televisión. Siguiendo el recorrido llegamos al Gran Casino y allí nos detuvimos para admirar la belleza de esa plaza y efectivamente allí se respiraba mucho lujo.</p>
<p>Normalmente los coches tipo Porche destacan por su exclusividad pero, allí en Montecarlo se veían cada dos por tres. También se veían Rolls Roice, Ferrari, Aston Martin, Bentley, es decir, coches que no son muy corrientes y muy apreciados de ver por los aficionados.</p>
<p>Lo mirábamos todo con admiración. No es que quisiéramos esos coches, ni vivir en esa ciudad, ni llevar ese tipo de vida ni nada de eso. Era simplemente el hecho de verlo por primera vez y de estar ahí, en el lugar de la acción,  de protagonistas.</p>
<p>Después decidimos buscar alojamiento y pensamos que sería más fácil y barato encontrarlo en Niza, que está a veinte o treinta kilómetros y también en la costa. Llegamos a Niza y recorrimos todo el gran paseo marítimo hasta que decidimos meternos en la ciudad y encontramos un hostal perfecto, no muy caro, con una habitación doble pequeñita pero, suficiente para pasar la única noche de la que disponíamos.</p>
<p>Recuerdo que nos vestimos elegantemente con americana y zapatos incluidos para ir después de cenar a conocer el Casino. Volvimos a Montecarlo y en el puerto entramos a cenar a un sitio que se llamaba Star Bar.</p>
<p>La comida era japonesa y a mi no me gusta mucho la comida oriental pero, eso no importaba, estábamos allí en el puerto de Montecarlo, en un ambiente relajado, un restaurante bonito y los dos muy elegantes cenando agradablemente. Recuerdo que veíamos los grandes Yates que allí había amarrados y la ciudad iluminada de noche estaba muy bonita. Yo creo que no es que envidiáramos nada en absoluto, era simplemente la sensación de estar allí, haciendo algo diferente que sin duda íbamos a recordar por siempre.</p>
<p>Hasta me sentó bien la cena japonesa y después de este viaje puedo acompañar de vez en cuando a mi mujer a cenar a algún restaurante japonés, que a ella le encantan y a mi no me hacían nada de gracia. Ahora me siguen sin hacer gracia pero, al menos los soporto. Supongo que porque me traen recuerdos agradables.</p>
<p>Después de la cena fuimos caminando hacia el casino. Nosotros no somos grandes jugadores, ni pequeños. Más bien no jugamos ni a las quinielas. Pero esta vez queríamos ir y probar la sensación. Eso si, nos marcamos un límite de pérdidas de 70 euros y quedamos en que en el momento en que ganáramos otros 70 euros nos retiraríamos.</p>
<p>Llegamos al casino y la arquitectura era impresionante, había que pagar 10 euros de entrada y accedías a una gran sala llena de mesas de ruleta. Al fondo había otra sala con mesas de Black-Jack. En una esquina había una barra de bar. Pedimos una coca-cola y nos acercamos a una mesa.</p>
<p>La gente era peculiar. No se por qué pero todos parecían ricos. Unos parecían ricos arruinados, otros ricos borrachos, ricos alegres, ricos mujeriegos, ricos serios, ricos simpáticos, ricos honestos, ricos tristes, ricos torpes, ricos orgullosos pero, todos parecían ricos.</p>
<p>Jugaban grandes cantidades de dinero y yo creo que se creían que si jugaban inteligentemente iban a ganar. Creo que pensaban que realmente dependía de ellos. Cuando perdían comentaban: lo ves, ya te lo dije yo. Y cuando ganaban comentaban: lo ves, ya te lo dije yo. Es decir, que siempre había alguno que sabía de antemano lo que iba a pasar.</p>
<p>En fin, apostamos a algunos números y como es lógico no nos tocó. Decidimos entonces cambiar de estrategia y jugar al impar. Esta vez si nos toco y decidimos dejar todo de nuevo en el impar y nos volvió a tocar. Así lo hicimos durante cuatro veces y de repente nos dimos cuenta que nuestras ganancias ya superaban los 70 euros por lo que nos retiramos y cambiamos las fichas por dinero. La cena nos había salido gratis y ya habíamos conocido el Casino de Montecarlo. ¡Qué suerte!</p>
<p>Habíamos ganado en el Casino de Montecarlo aunque fueran 70 euros. Un recuerdo inolvidable. Nos íbamos del edificio riéndonos como dos niños a los que les han dicho que les van a llevar al cine si se portan bien.</p>
<p>A la salida de nuevo vimos el desfile de impresionantes coches que aparcan en el casino, supongo que para dar más ambiente a la plaza. Recuerdo que la plaza estaba llena de joyerías lujosas con collares, sortijas y relojes caros. Fuimos a por el coche y nos dirigimos  a Niza para dormir.</p>
<p>A la mañana siguiente nos levantamos y fuimos a desayunar al paseo marítimo, en un bar con vistas al mar donde nos atendió una camarera latinoamericana que hablaba Español. No era caro y pensamos que tampoco era para tanto la fama de caros que tenían esos lugares.</p>
<p>Dimos un largo paseo por el paseo marítimo y el colorido era muy agradable. El color del mar era impresionante, se veía entre verde y azul pero, muy luminoso. Lo edificios del paseo eran bonitos y con preciosas vistas. Recuerdo que comentábamos lo que costaría una propiedad por allí y efectivamente esas viviendas eran muy caras. Al alcance de no mucha gente. Pero había muchas, luego, o hay mucha gente con mucho dinero o serían propiedades heredadas. O de la misma persona, que sería peor.</p>
<p>Al mediodía emprendimos el viaje de vuelta. Recuerdo que era domingo y el Atlético de Madrid jugaba su partido de liga en Cádiz. Necesitaba los tres puntos para intentar meterse en puestos europeos.  La radio española se oía fatal por las carreteras francesas, con muchas interferencias pero aún así oímos el gol del Atleti y yo me puse contento. Al final el Cádiz empato el partido al señalar el árbitro un penalti injusto que había sido claramente fuera del área. Es curioso el fútbol, un deporte muy corrupto y seguido por millones de aficionados en todo el mundo. Con los avances tecnológicos existentes hoy en día se podría arbitrar con muchísima más justicia, con cámaras de televisión y repitiendo instantáneamente las jugadas pero, eso no conviene a los equipos grandes, ni a la FIFA, ni a la UEFA (que son los equipos grandes al fin y al cabo). Ya que de esta manera pueden manipular mejor las competiciones (si no, que les pregunten a los Italianos, con clubes históricos descendidos automáticamente por corrupción probada).</p>
<p>Por la noche llegábamos cansados a Barcelona pero, muy contentos de nuestro viaje y nuestras experiencias. Sin duda no cambiaríamos nada del fin de semana. Si no hubiéramos venido por pereza o por pocas ganas, nos hubiéramos perdido recuerdos que ahora son inolvidables para siempre. Le prometí a mi mujer que volveríamos a Mónaco para que ella lo conociera y sin duda cuando tengamos la posibilidad lo haremos. Me encantará que ella vea lo que yo ya pude ver y tengamos los mismos recuerdos.</p>
<p>En el coche y en general haciendo cualquier tipo de cosa que no nos guste demasiado, se puede aprovechar para hacer alguna otra que si que nos guste y de esa manera aprovechar el momento. Por ejemplo escuchar al que tenemos al lado y aprender más de las personas que nos rodean. No todo el mundo pensamos igual ni actuamos de la misma manera y es muy curioso y provechoso saber cómo piensan los demás, se aprende mucho y sirve para ponernos en su lugar cuando sea necesario.</p>
<p>Ponerse en el lugar de otra persona es una de las cosas más útiles de esta vida, ya que si sabemos como piensa otra persona y nos sabemos poner en su lugar, sabremos como va a reaccionar ante lo que le propongamos o mejor dicho, sabremos cómo tenemos que proponerle lo que necesitamos, para que su respuesta sea favorable.</p>
<p>En muchos libros sobre ventas y vendedores hablan de las numerosas cualidades de un buen vendedor y habitualmente casi todos se dejan la más importante: saber ponerse en el lugar del comprador. Si te sabes poner en su situación sabrás si ya le han ofrecido veinte veces lo mismo, si tiene o no tiene dinero, si es el momento adecuado o no, si tiene la necesidad, si es un comprador dubitativo que necesita de tu consejo o si con tu consejo le vas agobiar. Sabrás como transmitirle confianza. Si no te pones en su lugar posiblemente no venderás. Te estarán comprando, que no es lo mismo.</p>
<p>Las personas que saben ponerse en la situación de los demás, escuchan atentamente y analizan lo que tienen enfrente para aprovechar el mejor momento y aportar algo positivo. Las personas que se saben poner en la situación de los demás saben aprovechar bien el momento. Normalmente saben vivir, son grandes Vividores.</p>
<p>¡Ojo!, ponerse en la situación de los demás no es simplemente escuchar a los demás. Es bastante más, es analizar, es decidir y pensar lo movimientos de quien tenemos delante, como en el ajedrez, donde los grandes jugadores juegan la partida diez, veinte y hasta treinta movimientos por delante del movimiento actual, intentando saber en todo momento cómo actuará el otro jugador. El análisis es fundamental, los buenos analistas saben vivir y suelen ser grandes Vividores.</p>
<p>Por eso son tan buenos los juegos de equipo para los niños, porque aprenden a relacionarse con los demás cuando existen una serie de reglas y una cierta jerarquía. Aprenden así a saber como son otras personas, los compañeros, los rivales, ¿cómo son los entrenadores?, e incluso el público.</p>
<p>Estudiando cómo se comprota un chico o una chica jugando un deporte de equipo, se sabe muy certeramente cómo se comporta y es en la vida real. Los juegos de quipo son para los jóvenes como un ensayo de la vida misma, con la gran ventaja de no estarse jugando nada crucial. Sin embargo adquirirán vivencias que serán muy aprovechables para el resto de sus vidas: cómo se sufre cuando se pierde, cómo se disfruta cuando se gana, la recompensa del trabajo a veces, y otras veces, las injusticias que se producen. El sentido del orden, del cumplimiento, del deseo común. La tortura del egoísmo, de la lucha deshonesta, de derrotas inmerecidas. Todas estas cosas también pasan en la vida real.</p>
<p>Viendo cómo juegan los jóvenes a los deportes de equipo se aprecia claramente quienes serán unos grandes Vividores y quienes no lo serán. Viendo cómo aprovechan sus momentos sabremos como viven. Un Vividor sabe aprovechar enormemente sus momentos.</p>
<p>Aprovechar el momento no significa ser un oportunista. Y cuando antes he dicho probar más, no significa probarlo todo. Hay gente que opina que hay que probarlo todo aunque sea una vez. Hay gente que opina que para saber hay que probar. Eso no es en absoluto cierto, más bien es totalmente falso. ¿Para qué voy a probar la droga? Si ya se que la droga mata y para saber que mata, no hay que ser muy listo. ¿Para que voy a probar ir de vacaciones al polo norte? si yo odio los lugares fríos y tengo el 100% de posibilidades de pasarlo mal. ¿Para que voy a probar  el encuentro con un tiburón hambriento de cinco metros? Si todos sabemos más o menos cuál puede ser el desenlace.</p>
<p>No hay que probarlo todo. Probarlo todo no es aprovechar el momento y los que lo prueban todo no suelen ser grandes Vividores, sino vividores sin criterio.</p>
<p>Aprovechar el momento es hacer de un aniversario de bodas algo inolvidable para tu pareja. Y eso se consigue con algunos detalles. Si lo celebras y sales a cenar quizá eso no es suficiente pero, acompañado de un pequeño detalle, de unas palabras bien elegidas, de un abrazo calido y de un respirar juntos mirando el cielo, quizá sea un momento inolvidable para los dos. Hacer de un momento normal un momento inolvidable no es tan difícil, quizá es cuestión de detalles y de sinceridad.</p>
<p>Un Vividor en efecto es detallista y le gustan los detalles. Detalles que hacen que las vidas cambien. O, ¿los detalles no hacen que las vidas cambien? Pues si, los detalles cambian vidas.</p>
<p>Por ejemplo en mi caso yo empecé Ingeniería Superior de Montes con la intención de cambiarme en segundo curso a Ingeniería superior de Telecomunicaciones ya que el primer curso de todas las ingenierías era común. Pero para poder cambiarte  de carrera había que aprobar todas las asignaturas de primero y a mí me quedó Cálculo para Septiembre. En septiembre al salir las notas de nuevo estaba suspendido y solicité la revisión del examen. Un profesor joven llamado Carlos me había puesto un cero en un problema práctico y eso hacía que otro profesor no me hubiese ni corregido la teoría. Yo sabía que la teoría estaba perfecta y convencí al profesor Carlos de que al menos tenía que ponerme medio punto ya que el problema estaba mal por un error de calculadora y aunque esos errores se pagan caros, si me ponía el medio punto, el otro profesor me corregiría la teoría y si la tenía perfecta, aprobaría.  Le pedí una oportunidad y al final me la dio creyendo que era casi imposible que tuviera 100% bien la teoría pero, la teoría estaba 100% bien y al final me pusieron un 5 (aprobado). Eso significó que me puede cambiar de carrera y continué Telecomunicaciones. Ese detalle cambió sin duda mi vida, ya que de no haber aprobado, no hubiera podido cambiarme de carrera ese año y hubiera seguido estudiando Ingeniería de Montes y vete tu a saber dónde estaría ahora trabajando y con quién. Sin duda todo sería diferente. Con su decisión ese profesor cambió mi vida y no lo supo pero, yo si. Por eso fui a la revisión y luché a tope por aprobar mi examen, aún sabiendo que, en las revisiones, rara vez los profesores cambian su decisión.</p>
<p>Un padre que llevaba en el coche a su hija para que cogiera el autobús, la dejó en la cera de enfrente y la chiquilla cruzó rápidamente la calle sin mirar, para que otro coche, que tampoco la vio, se llevara su vida por delante. En un instante y quizá por un detalle, cualquier vida puede cambiar. Cuidar los detalles es esencial para ser un buen Vividor. Nadie está a salvo de este tipo de desgracias, ni por supuesto nadie tiene la culpa pero, el caso es que todo puede cambiar en un instante y por un detalle.</p>
<p>Cuidar los detalles y ser un detallista no significa no tener visión global de las situaciones. Una cosa es la visón Global y otra los detalles. Un Vividor siempre tiene visión global y siempre cuida los detalles.</p>
<p>Un detallista sin visión global se encuentra a menudo perdido. Si sólo eres capaz de ver el detalle y no te sabes situar, la confusión te puede invadir constantemente. Por ejemplo, si metes un gol y te alegras muchísimo y vas al corner a celebrarlo y se lo dedicas a todo tu público pero, no sabes que todavía vais perdiendo por cinco goles a uno, significa que te ha alegrado el detalle pero, no tienes visión global.</p>
<p>Posiblemente tus compañeros no irán a felicitarte porque son conscientes de que necesitáis más goles y tú no lo entenderás y hasta a lo mejor te enfadas con ellos y estarás confundido. Otro día meterás un gol en el último minuto que significará la victoria de tu equipo y todo el mundo vendrá a felicitarte con mucha alegría y tú, no entenderás por qué unas veces por meter un gol la alegría es enorme y otras veces no.</p>
<p>Este tipo de confusiones es muy común entre la gente, al no tener visión global, no saben por qué la misma cosa una veces está bien y otras mal.</p>
<p>La confusión también invade a aquellas personas que si tienen visión global y sin embargo no prestan atención a los detalles. Es decir, no basta con saber que hoy es tu aniversario, que tu mujer y tú os queréis, que sois felices y que vivís muy a gusto, sino que, sin que esas cosas cambien, si por un detalle en la cena discutís, a lo mejor lo que queda en la mente de ese aniversario es esa discusión, por lo tanto, sin que cambié lo global, los detalles hay que cuidarlos para no estar confundido. Para vivir y ser un buen Vividor.</p>
<p>Un vividor vive con intensidad y pone los cinco sentidos en lo que está haciendo. Por ejemplo si se dispone a salir a cenar tiene en cuenta:</p>
<p>¿Quién va a ser su compañía?, por que no es lo mismo ir a cenar con tu suegra que con un compañero de trabajo o con tu mujer. No es lo mismo que vayan niños o que sea una cena sólo de adultos. Dependiendo de la compañía hay que adaptar la mente para pasar el mejor momento posible. Preparar la mente para lo que va a suceder es esencial para vivir mejores momentos. Es como cuando vas a hacer deporte, primero hay que calentar el cuerpo poco a poco y músculo a músculo, así luego se evitan tirones innecesarios. Es decir, preparamos nuestro cuerpo para lo que va a suceder y también preparamos la mente para la competición, pues de la misma manera hay que preparar tu mente de distinta forma si vas a cenar con una u otra persona.</p>
<p>Por ejemplo, mi querido padre, persona que admiro en muchos sentidos, en este sentido es muy plano, es decir, prepara su mente igual independientemente de si va a cenar con su socio, sus hijos, su hermano o su suegra. Conclusión, si preparas tu mente para cenar agradablemente con un amigo y resulta que estas cenando con tu suegra a la que no tienes un especial aprecio, ni ella a ti, pues resulta que todas esas cenas terminan en enganchones y no se disfruta de ese momento. Bueno, yo si, porque con mucho sentido del humor juego a predecir lo que va a pasar y ya tengo tanta experiencia que acierto casi siempre. Estas cosas inevitables hay que tomarlas con sentido del humor. Yo quiero con locura a mi padre y a mi abuela también pero, no logro influenciar para que estas cosas no pasen, por lo tanto, sentido del humor.</p>
<p>¿Dónde va a ser la cena? No es lo mismo salir a cenar a casa de un amigo íntimo que a casa de unos amigos de tu mujer, que a una taberna, que a un restaurante de lujo, etc.</p>
<p>Un Vividor disfrutará sin duda independientemente del lugar de la cena y para ello de nuevo adaptará su mente y en este caso su indumentaria y comportamiento adecuadamente a la situación particular.</p>
<p>A casi nadie se le ocurriría ir a cenar a una boda con camiseta y vaqueros, aunque a algunas personas sí, defendiendo que lo importante es la boda y lo de menos su indumentaria. Eso es totalmente cierto, lo importante es que dos personas que se quieren reciben el sacramento del matrimonio y después hay muchas otras cosas importantes, lo que pasa es que dependiendo de la indumentaria elegida por los novios y sus familias, así hay que acompañarles, es decir la indumentaria del evento no la has de elegir tu sino los protagonistas y tu has de acompañar adecuadamente. Por lo tanto si los novios decidieran casarse en vaqueros (cosa poco frecuente ya que es un momento especial en su vidas y para esos momentos nos solemos poner nuestras mejores galas) sería adecuado que los asistentes también fueran en vaqueros y quedaría mal ir con frac. Y si deciden vestir lo más elegante posible, los invitados han de acompañar adecuadamente a los protagonistas. Esto significa que cuando vas invitado a cualquier parte, has de saber que tipo de vestimenta estará bien vista por los anfitriones y así has de ir vestido adecuadamente para vivir mejor el momento.</p>
<p>Esto que he comentado no tiene nada que ver con lo cara que sea la ropa, ni con la marca, ni con el diseñador. Tiene que ver con el tipo de indumentaria adecuada para cada ocasión.</p>
<p>Yo por ejemplo no tengo buen gusto para vestir, rara vez he ido de compras y no entiendo de marcas. Lo que hago es simplemente dejarme aconsejar por mi mujer que en esto me saca toda la ventaja. Así ella me aconseja el tipo de vestimenta más apropiada y yo simplemente no opongo resistencia y me dedico a vivir.</p>
<p>Trabajando ocurre lo mismo. Si en tu entorno de trabajo tus compañeros, los clientes, los proveedores y en general todo el mundo viste con traje y corbata, lo mejor es que tu hagas lo mismo. Simplemente es más cómodo así, ya que no destacas por vestir diferente. Si fueras en vaqueros y camiseta, destacarías del resto innecesariamente.</p>
<p>La apariencia es importante para los seres humanos ya que nuestro primer sentido es la vista y después a bastante distancia el oído y el olfato (las personas ciegas desarrollan mucho más el oído y el olfato y estos son sus primeros sentidos lógicamente. La apariencia también es importante para ellos porque las demás personas, a ellos, si les ven).</p>
<p>Los perros por ejemplo tienen como primer sentido el olfato, luego el oído y después viene la vista pero, como nuestro primer sentido es la vista, lo normal y lógico es que nuestros primeros juicios de valor sean debidos a lo que vemos. Así si vemos algo repugnante, aunque sepa muy bien, lo normal es que sintamos rechazo. Después a lo mejor vencemos ese rechazo utilizando en sentido común y la inteligencia pero, al principio lo que hemos sentido es rechazo.</p>
<p>Si vemos a alguien bien vestido y aseado e ignoramos que es un psicópata asesino, seguramente pensemos que es una persona agradable y con buen gusto. Por el contrario si vemos a una persona buena y honrada vestida impropiamente y sucia, sentiremos rechazo y a lo mejor pensamos que no nos gustaría conocerla. Después a lo mejor aplicamos el sentido común y la inteligencia, entendemos porque va vestido así y nos damos cuenta de que es una persona buena y honrada.</p>
<p>La apariencia cuenta para todo el mundo y un Vividor se preocupa adecuadamente de estar en armonía con cada situación y de esa manera no destacar del entorno.</p>
<p>Sin embargo un verdadero Vividor no se deja influenciar demasiado por la apariencia de las demás personas, ya que sabe que la apariencia se puede controlar y es muy fácil por lo tanto confundir y equivocar. Un Vividor utiliza el sentido común y la inteligencia para ahondar un poco más en las personas que conoce y así saber aprovechar mucho mejor todo el jugo que cada situación contiene.</p>
<p>Un Vividor se relaciona con todo tipo de personas y sabe estar en muchas y diversas situaciones. Sabe valorar los favores y a menudo goza realizando favores a los demás.</p>
<p>Un Vividor no escatima en propinas para las personas que prestan sus servicios amablemente. Un guardacoches que te atiende bien y te reserva un buen sitio para tu coche cuando está lloviendo y necesitas aparcar cerca del restaurante, se está ganando muy bien la propina que le das. Si hoy en día cualquier restaurante mediocre te cobra como mínimo treinta euros por persona para cenar y restaurantes buenos no tienen problemas en cobrarte hasta sesenta o setenta euros por persona, eso después de reservar porque a lo mejor no hay ni sitio debido al exceso de demanda que tienen, ¿no vas a darle al guardacoches una buena propina? (siempre que te atienda bien y te guarde un buen sitio). El guarda coches se acordará de ti y cuando vayas con tu madre, te permitirá aparcar casi en la puerta, con el correspondiente beneficio. Los cuatro euros que pueden parecer excesivos, no lo son.</p>
<p>Un Vividor no escatima, por ejemplo, en peajes para conducir por carreteras en mejor estado, con más medidas de seguridad y más tranquilas, ya que es un dinero 100% bien gastado. Y más si es un viajero esporádico, ya que el gasto en peajes representará una minucia en el total de su gasto anual. Es decir un Vividor es ahorrativo donde merece la pena serlo y es generoso donde también merece la pena.</p>
<p>A la hora de negociar la compra o la venta de una casa, o la hipoteca de la misma, o en general cualquier compra o venta de un importe considerable, el Vividor llegará hasta el último detalle de la operación para salir lo más beneficiado posible sabiendo que un porcentaje de mejora bajo, supone un beneficio bastante alto ya que el importe de estas operaciones suele ser alto, sin embargo a la hora de dar ciertas propinas, pagar peajes, echarle gasolina buena al coche o lavarlo con frecuencia para que se conserve mejor y dure más, no escatimará el gasto necesario.</p>
<p>Un Vividor disfruta invitando a comer a sus seres queridos, que tanto cariño le dan. Hay personas que se muestran más generosos cuando están con conocidos o gente con los que les interesa quedar bien. Un Vividor prefiere volcarse con su familia, con sus amigos íntimos y deja para el final y en último lugar las conveniencias.</p>
<p>Con tu familia pueden surgir más discrepancias debido precisamente a que el roce es más continuo e intenso, sin embargo no hay que perder la visión global y saber que son quienes más te pueden ayudar en los momentos clave y a quien tu ayudarás sin miramientos cuando lo necesiten. El amor de la familia y amistades íntimas es una de las cosas más importantes en la vida, te traerá muchísimos momentos buenos y merece la pena cuidarlo lo mejor posible.</p>
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		<title>Capítulo 5 &#8211; El buen comer</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2007 10:24:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Comer bien es como dormir, no se puede hacer rápido.
EL BUEN COMER 
En efecto. ¿Cómo se duerme rápido? Se puede dormir más o menos pero, dormir, no se puede dormir rápido. Se duerme a la misma velocidad que el tiempo pasa y a la misma velocidad que se vive.
Hay cosas que se pueden hacer rápido, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Comer bien es como dormir, no se puede hacer rápido.</p>
<p><strong>EL BUEN COMER </strong></p>
<p>En efecto. ¿Cómo se duerme rápido? Se puede dormir más o menos pero, dormir, no se puede dormir rápido. Se duerme a la misma velocidad que el tiempo pasa y a la misma velocidad que se vive.</p>
<p>Hay cosas que se pueden hacer rápido, como por ejemplo vestirse o ducharse. En la mili esas dos cosas se hacían en cinco minutos, mientras que otras veces y sobre todo la mayoría de las mujeres tardan en ducharse y vestirse (arreglarse), entre una y cuatro horas (claro que el resultado también es muy distinto).</p>
<p>También se puede hablar rápido por teléfono, tener una conversación con mucha información y en poco tiempo. Y también se puede hablar por teléfono lentamente y no decir casi nada durante media hora o cuarenta y cinco minutos.</p>
<p>Se puede correr rápido y despacio y así en general muchas cosas se pueden hacer rápido o despacio pero, el comer, me refiero al buen comer, no se puede hacer rápido se hace al ritmo al que se vive o al que se duerme, ni más ni menos.</p>
<p>Cuando por trabajo o por lo que sea hemos de comer rápido, no estamos comiendo bien, estamos simplemente quitándonos el hambre, que también sirve en algunas ocasiones, sin embargo, si lo hacemos muy a menudo, estamos descuidando las gasolina que nuestro cuerpo necesita y nuestra calidad de vida descenderá drásticamente.</p>
<p>Mal comer o comer rápido tiene graves consecuencias para nuestra salud y nos impedirá, a veces sin remedio, vivir adecuadamente y ser unos buenos Vividores.</p>
<p>Está científicamente probado que los malos hábitos alimenticios, ocasionados casi siempre por la falta de tiempo o por que le damos poca importancia al hábito de comer bien, producen algunas enfermedades y anticipan la aparición de otras. Hacen que surjan ciertos dolores y nos privan de la buena salud necesaria para vivir adecuadamente.</p>
<p>Lo que entra y cómo entra por nuestra boca, sale por nuestro aspecto y nuestro estado de salud. Así encontraréis numerosos ejemplos de personas que fuman y han fumado toda su vida y sin embargo gozan de buena salud debido a sus hábitos alimenticios y viceversa, personas que nunca han fumado y viven aquejadas por sus dolores ya que siempre han descuidado su alimentación y, lo que es más importante,  cómo han ingerido esos alimentos.</p>
<p>La comida hay a saborearla con cuidado, descubriendo su sabor y disfrutando del momento. Hay que comer todo tipo de alimentos. Comer de todo es tener cultura culinaria.</p>
<p>Parece claro y casi todo el mundo está de acuerdo en que el tipo de alimentos que ingerimos repercute directamente en nuestra salud. Lo que ahora os pongo encima de la mesa es que también tiene la misma importancia la forma en que los ingerimos.</p>
<p>Por lo tanto no es lo mismo comer alimentos sanos y tener una dieta equilibrada si todos los días comemos esos alimentos rápidamente y con un nivel alto de estrés, que si comemos esos mismos alimentos tomándonoslo con un poco más de calma, saboreándolos adecuadamente y dejando que aporten con naturalidad todo el beneficio que traen consigo para nuestro cuerpo.</p>
<p>Los médicos saben perfectamente cómo ha de ser una dieta equilibrada. Un Vividor sabe además la manera adecuada de ingerir esos alimentos para que aporten todo su valor.</p>
<p>Si desayunando estamos veinte minutos, comiendo una hora y cenado otra, significa que pasamos una décima parte de nuestro día comiendo Por lo tanto pasaremos una décima parte de nuestra vida comiendo.</p>
<p>Si dormimos una media de ocho horas al día significa un tercio de nuestras vidas, luego entre dormir y comer se nos van unas dos quintas partes de nuestra vida, es decir, que si dividimos toda nuestra vida en cinco partes, dos de ellas las pasaremos durmiendo y comiendo. Luego a estas dos actividades hay que prestarles atención y al igual que hacemos todo lo posible por dormir bien (cosa imprescindible) también tenemos que hacer todo lo posible por comer bien, que significa tener una dieta equilibrada y sobre todo ingerir esos alimentos de forma adecuada, dedicándole su tiempo y saboreando cada ingrediente.</p>
<p>¿Cómo se puede cuidar la forma en que vamos a comer? En primer lugar siendo conscientes de la importancia que tiene la forma y preparándonos para ello.</p>
<p>No es necesario que estemos cien por cien concentrados en comer, simplemente tenemos que ser conscientes de que si lo hacemos bien sentados y relajados, nos sentará mucho mejor la misma comida.</p>
<p>Mientras comemos, si lo hacemos en compañía agradable, podemos disfrutar de una buena conversación y ejercitar el sano acto de reír y sonreír, ya que muchas veces transcurre mucho tiempo entre sonrisa y sonrisa y es muy necesario para nuestras vidas.</p>
<p>Está comprobado además que comiendo en sitios agradables y tranquilos, gozando de buena compañía, surgen muchas veces las ideas más brillantes. Es muy a menudo en el momento de la comida cuando se ven las cosas más claras, siempre que estemos disfrutando, sin embargo, en mala compañía o en un lugar ruidoso y mal oliente, difícilmente se te suele ocurrir ninguna idea brillante.</p>
<p>Muchas veces comiendo conocemos verdaderamente a personas que sólo tratamos en un ambiente de trabajo. Ante una buena comida y en un buen entorno es muy difícil no mostrarnos como de verdad somos, por lo tanto es el momento ideal para situarnos claramente ante la realidad. Para entender ciertas situaciones y para poder vivirlas mejor.</p>
<p>A menudo si eres hábil, encontraras la mejor forma de cerrar tratos favorables para ambas partes. Al contrario de lo que piensa la mayoría de la gente, que piensan que, como comiendo se bebe vino en exceso, es el mejor momento para aprovecharse del acompañante y cerrar un trato con ventaja, es el mejor momento para que, sabiendo como es la realidad de la situación, ambas partes encontréis la mejor forma de llegar al beneficio mutuo. Esto implica que una buena comida no tiene por que estar siempre acompañada de un buen vino. Se puede comer de maravilla y obtener todos los beneficios que ello conlleva sin ingerir ni una sola gota de alcohol. Es más, cuando se abusa de la ingestión de alcohol, aunque sea buen vino, rara vez se llega a ningún trato provechoso sino todo lo contrario, podemos echar por tierra lo que con mucho mimo habíamos preparado.</p>
<p>Esto no quiere decir que el vino y en general el alcohol sea bueno o malo, todo depende del gusto de quien lo bebe. Para mí, y esto es una opinión muy personal, beber alcohol no es ni mejor ni peor, depende de cada persona aunque, cualquier cosa en exceso es mala.</p>
<p>Comiendo bien, a menudo se descansa adecuadamente de la actividad laboral que se estaba llevando a cabo y este descanso permitirá reanudar esa actividad con las energías adecuadas. Muchas veces si comiendo continuas trabajando, tratando de conservar la misma intensidad, lo que consigues es que la comida no te sirva de provecho y no poder mantener el ritmo de trabajo después de comer. Las pausas bien preparadas son imprescindibles.</p>
<p>Cada época del año se merece su atención a la hora de comer. Así no es lo mismo comer en verano que en invierno. Hay alimentos adecuados para cada época del año y eso hay que tenerlo en cuenta. También hay fruta adecuada para cada temporada y no es lo mismo tomar higos en septiembre que en marzo, ni melones, ni cerezas, ni casi nada. Por lo tanto es muy recomendable preguntar y enterarse de cuáles son los alimentos más recomendables en cada época del año.</p>
<p>Los desayunos tienen una mención especial, ya que a veces durante los días laborables no prestamos la adecuada atención a la ingestión de los primeros alimentos del día y es quizá el hábito alimenticio más fácil y beneficioso de cambiar.  Desayunando se puede tomar casi de todo y al cuerpo casi nunca le sentará mal, por lo tanto hay que aprovechar este momento para comer alimentos que nos gusten y que en otro momento no podamos comer.</p>
<p>Si entre semana no podemos, debemos aprovechar los desayunos del fin de semana para tomarlos con calma y disfrutar. Muchas gente disfruta de deliciosos desayunos mientras lee el periódico o algún libro, o charla con la familia. Los desayunos del fin de semana son momentos ideales para compartir con tu pareja o familia. Son momentos recordados por siempre. Por ejemplo, mi abuelo solía levantarse temprano y traer churros y porras para desayunar. Te acercaba una porrita a la cama y te despertabas con el olor. Al principio no te sentaba muy bien pero, luego disfrutábamos del desayuno y ahora lo recuerdo entrañablemente como si fuera ayer. Sin duda, si Dios quiere, lo repetiré con mis hijos y nietos.</p>
<p>Otros momentos deliciosos suceden cuando tienes invitados en casa porque vais a compartir una cena. Habéis preparado la comida con cariño y tus invitados gozan con gran placer. Tienes dos momentos de satisfacción: cuando preparas la cena para que les siente bien y cuando os la coméis agradablemente disfrutando de la velada.</p>
<p>Eso si, la compañía hay que elegirla bien, de verdad, no merece la pena organizar una cena sólo para quedar bien. Una cena se organiza con cariño para disfrutar de la compañía y los alimentos. Si ves claro que con ciertas personas tú no disfrutas, no les invites a cenar sólo por costumbre o compromiso, ya que posiblemente no disfrutes tú, ni tu pareja, ni los invitados, ni nadie, simplemente perdéis el tiempo.</p>
<p>Y que decir de las comidas de las madres. ¿Quién no recuerda las paellas, o los cocidos, o cualquier otro plato que sólo tu madre sabe hacer como a ti te gusta?. O más bien aquel plato que sólo te gusta cuando lo hace tu madre. Más que comida eso es medicina y es debido a que nos la comemos en un ambiente de cariño y amor sin límite, no es más que la confirmación de que no sólo es la comida que se come, sino la manera, la forma, el ambiente y la compañía con la que se come.</p>
<p>La buena comida se disfruta indistintamente de lo que cueste y esto para mi es exactamente como lo digo. Es decir, una buena comida puede ser perfectamente un menú del día de ocho euros en un restaurante normal y corriente. También pede ser una buena comida un menú a la carta de 90 euros en un lujoso restaurante de mucho prestigio.</p>
<p>Algunos amigos míos son incapaces de disfrutar de un menú del día de ocho euros en un restaurante normal mientras que otros amigos míos son incapaces de disfrutar de un menú a la carta de 90 euros en un lujoso restaurante de prestigio. Unos por unas razones y otros por otras, el caso es que no son buenos vividores ni unos ni otros. El buen vividor sabe disfrutar de los menús del día de restaurantes normales y corrientes si la comida, el ambiente y la compañía, es agradable pero, también sabe disfrutar de las mucho menos habituales comidas o cenas en restaurantes prestigiosos si la comida, el ambiente y la compañía, es agradable. El Vividor disfruta de la buena comida dependiendo de su calidad, el ambiente y la compañía con la que esté independientemente de lo que le cueste, aunque, como toda persona coherente, mirará por su bolsillo adecuadamente.</p>
<p>La comida en muchos países es un bien abundante y al alcance de todo el mundo. Lamentablemente, en otros muchos países, la comida es un bien escaso al que muchos no acceden con facilidad.</p>
<p>Los seres humanos tenemos un umbral de sufrimiento muy por debajo de donde nos imaginamos, es decir, la mayoría de las veces que decimos: “ya no puedo más”, podemos dos, tres y hasta diez veces más.</p>
<p>En los llamados países desarrollados y del primer mundo, las ventajas para ser un buen vividor son enormes y sin embargo no abundan tanto los que saben vivir intensamente cada momento de su vida, con optimismo, con alegría, con honestidad, con amor. No abundan tanto los Vividores.</p>
<p>Sin embargo, en los países del tercer mundo, donde no existen ventajas para ser un Vividor y donde las personas viven mucho más cerca de su umbral de sufrimiento que nosotros, hay bastantes más Vividores que aprovechan sus momentos, disfrutan de su comida, tienen la visión más global, cuidan sus recuerdos y saben dividir mejor su tiempo. Además mantienen entre ellos una ilusión grandiosa.</p>
<p>Aún así muchas veces las circunstancias son aún peores y es totalmente imposible vivir una vida digna. Por debajo de un cierto nivel la vida ya no es vida sino tortura, el sol no brilla sino que ciega y el ser humano es un ser humillado y degradado, penoso y lastimoso.</p>
<p>Los países desarrollados tienen la posibilidad de evitar estas circunstancias y no lo hacen. Yo no entiendo de política pero, los dirigentes de estos países desarrollados son penosos y lastimosos. Al final no se quien será más desdichado, el torturado o el torturador. Unos no habrán podido vivir su vida por imposibilidad pero, seguro que los otros tampoco.</p>
<p>Alemania del este ayudó a Alemania del Oeste a ponerse al día y en 10 años apenas había diferencia. Si cada país desarrollado hiciera lo mismo con alguno subdesarrollado, la pobreza y el hambre se acabarían pero, no interesa. Cada País desarrollado debería apadrinar a uno subdesarrollado y darle (regalarle, no cambiarle ni financiarle) bienestar y enseñarle (formarle para que sepan hacerlo ellos mismos) cómo salir adelante. Sin embargo hay muchas ONG´s intentando hacer su papel, eso si interesa. Los dirigentes eluden su responsabilidad. A mi me avergüenzan.</p>
<p>A veces, en países muy desarrollados, se producen circunstancias  lamentables por las que merece la pena morir denunciándolas, antes que vivir soportándolas. Por ejemplo las palizas que sufren algunas mujeres. A ellas, tanta humillación y desprecio no les permite vivir su vida. Es seguro que los autores de los malos tratos tampoco viven la suya. ¿Cómo se puede vivir así?</p>
<p>Por eso es muy importante contextualizar este libro adecuadamente y por eso pido nuevamente disculpas a quien pueda ofender con mis palabras, mi falta de tacto o mi insensatez. Pero también dedico este libro a todas y todos aquellos grandes Vividores que simplemente no pueden vivir adecuadamente sus vidas por causas totalmente ajenas a su voluntad. Sin duda creo que tendrán otra oportunidad.</p>
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		<title>Capí­tulo 6 &#8211; La ilusión</title>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2007 10:26:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Siéntete afortunado si en algún momento te faltó, porque eso significa que el resto de momentos la tuviste.
LA ILUSIÓN
La ilusión debemos compararla con el aire que respiramos y sin el cual no podemos vivir. Si no respiramos, morimos físicamente, es la llamada muerte por asfixia y obviamente si no tenemos ilusión, no morimos pero, lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siéntete afortunado si en algún momento te faltó, porque eso significa que el resto de momentos la tuviste.</p>
<p><strong>LA ILUSIÓN</strong></p>
<p>La ilusión debemos compararla con el aire que respiramos y sin el cual no podemos vivir. Si no respiramos, morimos físicamente, es la llamada muerte por asfixia y obviamente si no tenemos ilusión, no morimos pero, lo que está totalmente claro es que al igual que si no respiramos no vivimos, si no tenemos ilusión tampoco vivimos como vive un Vividor. Viviríamos como vive un árbol o un cangrejo de mar o un gato, es decir, físicamente pero, no intensamente, no de verdad. Vivir como vive un Vividor no puede vivir una planta ni un animal irracional. Como vive un Vividor sólo puede vivir un ser humano.</p>
<p>No me estoy refiriendo al sentido de vida con el que una compañía de seguros promociona su producto: “Su familia es lo que más quiere, asegure su vida”. No me refiero al sentido con el que un científico se dirige a sus alumnos: “hoy descubriremos el origen de la vida en la Tierra”. No me refiero al sentido con el que un cineasta graba su documental: “La vida en la sabana”.</p>
<p>El sentido de vida del que estoy hablando es el sentido más puro y esencial, es el sentido con el que un amante le dice a su pareja: “no puedo vivir sin ti”. Es el sentido con el que una madre le dice a su hijo: “hijo mío, tú eres mi vida”. Es el sentido con el que una abuela le dice a su nieto de tres años: “Feliz Navidad vida mía”.</p>
<p>En la vida muchas veces el punto de inflexión o diferencia entre dos posibilidades es casi invisible e imperceptible. Muchas veces que el resultado caiga hacia un lado u otro es pura cuestión de creer que es posible, de compartir un objetivo, de compartir un sentimiento, de compartir una ilusión.</p>
<p>¿Cuántas veces dos personas distintas que han hecho el mismo esfuerzo para una misma cosa han obtenido resultados diferentes?</p>
<p>Me refiero a dos personas que incluso han preparado a conciencia y juntas un examen y mientras una lo aprueba la otra lo suspende. Sabiendo lo mismo, habiendo dedicado el mismo número de horas de estudio, siendo las dos igual de inteligentes.</p>
<p>Me refiero a aquellas escuderías de motos que disponen de fábricas y tecnología parecidas para desarrollar sus motos, mecánicos altamente preparados, presupuestos adecuadamente grandes como para que no falte de nada, buenos pilotos, rápidos, entregados, audaces y sin embargo consiguen resultados totalmente diferentes a los largo de un campeonato del mundo. Mientras una escudería gana casi siempre, la otra casi nunca triunfa.</p>
<p>Recuerdo un año de futbolista con el equipo de fútbol de Tres Cantos (Federado de Categoría 1ª Regional). La liga se componía de veinte equipos madrileños y se jugaban treinta y ocho partidos durante el año, diecinueve de ida y diecinueve de vuelta, unos como local y otros como visitante alternativamente. Cuando quedaban dos partidos para terminar la primera vuelta (una vuelta son diecinueve partidos) el equipo estaba clasificado el cuarto por la cola, en posiciones de descenso. El equipo había ganado pocos partidos y la mayoría de ellos los había perdido por poca diferencia, en los últimos minutos tras estar todo el encuentro bastante igualado. Los jugadores entrenaban tres días a la semana y casi ninguno faltaba a los entrenamientos. El entrenador seguía su sistema de juego a rajatabla partido por partido. El resultado era decepcionante.</p>
<p>Mi hermano, que también jugaba en el equipo, sufrió mucho con ese entrenador ya que no contaba con su confianza y no jugaba muchos minutos. Sin embargo, más adelante, en otras temporadas, siempre fue uno de los mejores jugadores del equipo y siempre quedó máximo goleador. Un crack. Una persona íntegra, siempre dispuesta a ayudarte, siempre pensando en los demás, en hacer lo que es justo. Una de las personas que más me ha hecho sentirme orgulloso, por ser mi hermano, por estar conmigo, por pensar en mí, por ser su referencia y ser tan especial.</p>
<p>Un amigo y yo nos incorporamos al equipo después de Navidad, justo cuando quedaban dos partidos para comenzar la segunda vuelta. No éramos mejores que los jugadores que ya había en el equipo. Ni siquiera traíamos una motivación especial, simplemente queríamos hacer deporte y echar una mano de la mejor forma posible. Eso si, éramos los mayores del equipo y teníamos bastantes más años de experiencia (aunque eso tampoco fue lo diferencial, sino una ayudita).</p>
<p>Recuerdo que en el primer partido que jugué, en el campo de la Paz, había un ambiente agradable en el calentamiento. Todos los jugadores bromeaban y la mañana soleada de enero  transmitía buenas vibraciones. Teníamos que cambiar el rumbo de nuestra suerte y empezar a ganar partidos. Creíamos firmemente que podíamos hacerlo.</p>
<p>El partido comenzó y el encuentro estaba bastante equilibrado. Nosotros teníamos dos jugadores nuevos en el campo y teníamos que acoplarnos. Eso requiere un poco de tiempo y así fueron pasando los minutos. Hasta que en el minuto 30 nos marcaron el primer gol en un despiste defensivo. En menos de diez minutos nos metieron otros dos goles más. El equipo estaba totalmente noqueado en el campo, no funcionaba nada y no encontrábamos la manera de salir del bache. Sólo en una jugada aislada y medio de rebote logramos marcar un gol y con el resultado en contra de tres a uno nos fuimos al descanso.</p>
<p>En el vestuario la mayoría de nuestros jugadores estaban nerviosos hablando de los fallos que habíamos cometido. Se echaban las culpas los unos a los otros, las caras eran largas y los corazones latían rápido impidiendo a las cabezas pensar más fríamente. El entrenador no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos porque sabía que nosotros éramos mejores que ellos y estábamos más preparados.</p>
<p>Los aficionados que nos acompañaban nos daban ánimos para ver si de laguna forma milagrosa le dábamos la vuelta a la situación pero, sus esperanzas eran verdaderamente pocas. Menos las esperanzas de mi padre, que siempre son infinitas y por eso consigue muchas veces lo que consigue.</p>
<p>Yo estaba bastante tranquilo analizando la situación y más que pensando en lo que había pasado, pensaba en cómo darle la vuelta al encuentro. Pensaba en cómo transmitir tranquilidad y esperanza a mis compañeros. Pensaba en cómo podríamos confiar los unos en los otros y ayudarnos mutuamente, ser una piña, un conjunto, un equipo. Tenía muy comprobado, en mi trayectoria como futbolista, que sólo los equipos bien conjuntados, que reman fuerte hacia el mismo objetivo, con intensidad, donde los futbolistas se ayudan, se apoyan y se dan aliento los unos a los otros, son capaces de marcar la diferencia, muchísimas veces muy pequeña, que separa la victoria de la derrota. O el llegar o no llegar. O el ser o no ser. O el estar o no estar.</p>
<p>La mayoría de jugadores pensaban en cómo jugar mejor y no perdían tiempo en ser un mejor conjunto, en estar más unidos, en ayudarse más, en ir todos a una. Sin embargo al saltar al terreno de juego para jugar la segunda parte del partido, de repente nos empezamos a mirar los unos a los otros. Eran miradas directas, a los ojos, sinceras, tranquilas. Era como estar hablando sin abrir la boca. Mirabas a un compañero unos segundos y luego mirabas a otro. Así hasta habernos mirado todos, los unos con los otros y sin haber dicho ni una palabra nos lo habíamos dicho todo.</p>
<p>El que había saltado a jugar la segunda parte no era el Tres Cantos, era el Equipo Tres Cantos. No eran once jugadores, era un equipo de fútbol. Los que saben de fútbol saben que un equipo mediocre gana con facilidad a once estrellas que no son un equipo.</p>
<p>En la segunda parte el panorama cambió totalmente. Nosotros controlábamos el juego con facilidad y marcábamos claramente el ritmo del partido. Cada quince minutos marcamos un gol y en el minuto 32 ya íbamos empatados tres a tres y lo celebramos con alegría pero, totalmente conscientes de que no queríamos terminar así.</p>
<p>Recuerdo, como si lo estuviera viviendo ahora mismo, el momento en el que metí el definitivo cuatro a tres a nuestro favor. Fue un disparo a la media vuelta que no logró atajar el portero rival y besó las mallas con elegancia. Inmediatamente salí corriendo hacia el corner loco de alegría porque habíamos conseguido remontar el resultado tan adverso de la primera mitad, cuando más lo necesitábamos.</p>
<p>Recuerdo que al llegar al corner sentí una mano por detrás que me daba la vuelta con mucha fuerza. Cuando me volví tenía a todo mi equipo a pocos pasos de distancia, iban llegando corriendo a toda velocidad y se fueron tirando encima de mí hasta que ya no pude más y nos caímos todos al suelo. Los abrazos eran increíbles, como si hubiéramos ganado la copa del mundo, como si hubiéramos conseguido algo grande. Como si un sueño increíble se hubiera hecho realidad.</p>
<p>Eso es ilusión. Lo que marca la diferencia y hace que podamos vivir intensamente y de verdad. Un Vividor siempre tiene ilusión y si alguien está ilusionado, sin duda vive mejor. Ilusión es igual a vida. Ilusionado es igual a Vividor.</p>
<p>El partido terminó con victoria nuestra por cuatro goles a tres y los tres puntos se vinieron con nosotros. Lo que conseguimos ese día no fue sólo ganar ese partido, conseguimos ser un conjunto, un equipo. Conseguimos estar unidos, protegidos los unos por los otros, ayudándonos en los momentos difíciles, marcando la diferencia en cada partido.</p>
<p>No volvimos a perder. Todos los equipos que nos habían ganado en la primera vuelta, perdieron con nosotros en la segunda. Terminamos la liga en cuarta posición y si hubiera durado cuatro partidos más, hubiéramos quedado segundos o primeros y hubiéramos ascendido a Categoría Preferente.</p>
<p>El siguiente año, con prácticamente el mismo equipo y el mismo entrenador, ascendimos de categoría con facilidad. Ese día no habíamos ganado un simple partido, habíamos conjuntado el equipo que iba a ascender de categoría al año siguiente. La casi invisible línea que separaba el haber ganado o perdido ese partido, la superamos con ilusión. El ascenso de categoría lo conseguimos con ilusión.</p>
<p>Hace poco me enteré de la muerte de un compañero del equipo de aquellos años. Un agradable chico con el que pasé unas vacaciones en la playa de Torrevieja. Fuimos ocho o nueve jugadores del equipo, en el verano de 1995 y lo pasamos genial. Se acostó un día y apareció muerto a la mañana siguiente sin motivo aparente. Descanse en paz.</p>
<p>No le había vuelto a ver desde hace bastantes años pero, al recibir la noticia me quedé helado y lo sentí como si siguiéramos jugando en el mismo equipo. Los lazos que estrechamos durante aquel tiempo fueron muy fuertes y duraderos. Ni el tiempo ni la distancia logra romper lo que la ilusión crea. Sin embargo sin ilusión, los lazos más fuertemente atados, se rompen o desatan con la mayor de las facilidades.</p>
<p>Durante esos años conseguimos tener viva una ilusión. Lo que marcó la diferencia fue la compenetración, la empatía, el cariño y el aprecio que nos unía y  hacía que nuestro equipo ganara enteros.</p>
<p>Para mi la clave está en que ilusión es plural y no singular, es decir, para mi la palabra ilusión implica más de una persona, al menos dos, una pareja, un grupo, un departamento, una empresa, una nación pero, siempre plural. Para mi, los mismos sentimientos pero sentidos por una sola persona es deseo y no ilusión. Cuando esos sentimientos se comparten y pasan a ser de un grupo, eso ya es ilusión. Nosotros transformamos el deseo individual de cada unos de nosotros de ganar partidos y hacer las cosas bien, en la ilusión del equipo de Tres Cantos por abrirse camino y salir adelante. Y obviamente la ilusión de todos era muchísimo más fuerte que el deseo de cada uno.</p>
<p>No creo que exista una formula mágica que siempre resulte y que haga que un grupo se ilusione y gane enteros. Seguro que la fórmula dependerá de las personas involucradas, de sus historias, de sus creencias, de sus motivaciones, de sus pensamientos. Por eso es tan difícil y tan preciado ese estado de ánimo que adquiere un grupo y lo convierte ganador.</p>
<p>En este momento el domingo 3 de septiembre de 2006, mientras escribo, la selección nacional de baloncesto de España se acaba de proclamar ante mis ojos Campeona de Mundo de Baloncesto en Japón. ¿Qué fórmula mágica habrá empleado el entrenador Pepu (a quien todos admiran y respetan) para ilusionar a todo el equipo, a toda la afición y a todo el país?</p>
<p>El equipo nacional de baloncesto de España ha sido un ejemplo de Equipo y lo que les ha llevado a ser los mejores ha sido junto con su calidad y su buen hacer, su ilusión. Aun sin poder jugar en la final su mejor jugador (Pau Gasol), el equipo ha demostrado ser eso, un equipo y pasar por encima de las individualidades  para conseguir el éxito.</p>
<p>Sin embargo, la manera de vivir esa victoria ha sido un poco peculiar. No he visto una euforia desmedida, ni locura desmadrada, ni cava, ni todo el mundo a la ducha. Mucha alegría, eso si. Cuando las cámaras de televisión han entrado al vestuario, los jugadores estaban cantando algunas canciones unidos formado un corro, pero bastante tranquilos, es decir, que se han visto por supuesto lágrimas, abrazos, alegría y mucha emoción pero, si esta victoria hubiera sido del equipo nacional de fútbol, seguro que en el vestuario hubiera explotado una gran bomba de júbilo incontrolado y todos a la ducha, jugadores, entrenador, masajista y presidente.</p>
<p>Tan vividores son los jugadores de Baloncesto como los de Fútbol y cada uno vive a su manera sus alegrías y sus penas. Eso lo único que demuestra es que las formas de vivir son infinitas y cada Vividor elige a su manera la forma de demostrarlo.</p>
<p>Concentrémonos por un instante en un momento crucial. Antes de llegar a la final, España había eliminado a Argentina en un partido disputadísimo hasta el último segundo.  A doce segundos para el final el encuentro estaba empatado y España tiraba dos tiros libres. Uno lo encesta y otro no, con lo que pone el partido uno arriba para España. Argentina saca de canasta y se dispone a realizar el último ataque del partido sabiendo que si encesta, de dos o de tres, gana el partido y pasa a la final contra Grecia. Los segundos van pasando con una constancia casi musical y en el último momento Argentina lanza a canasta y el balón se dirige despacito hacia el aro. Absolutamente todo el estadio mira la trayectoria del balón que comienza a descender hacia canasta. Entonces detengamos el tiempo y congelemos la imagen para preguntarnos:</p>
<p>¿De qué depende que ese balón entre o no entre?</p>
<p>Si le preguntamos al jugador que lanzó, acerca de si variaría el lanzamiento, seguramente nos diría que no, que volvería a tirar exactamente igual que lo hizo.</p>
<p>Si le preguntamos al resto de los jugadores, dirán que ellos ya han hecho todo lo posible y llegado ese momento, ya no pueden hacer más, no pueden hacer que entre o no entre.</p>
<p>El entrenador dirá que él no puede hacer que ese balón entre o no entre.</p>
<p>Pero está claro que de que entre o no entre, depende absolutamente todo. Depende de eso estar en la final o no. Depende de eso el ser o no ser.</p>
<p>Absolutamente el mismo trabajo puede tener una recompensa u otra dependiendo del desenlace del lanzamiento. Con el mismo trabajo, si el balón entra, habrá unos titulares en los periódicos totalmente distintos de si no entra. La opinión sobre el equipo nacional será una u otra dependiendo de algo sobre lo que todo el mundo dice claramente que no puede hacer ya nada para influir.</p>
<p>Entonces ¿De qué depende que entre o no entre?, porque lo que hay en juego es mucho.</p>
<p>No hay nadie que pueda hacer nada y del resultado depende que un equipo continúe su trayectoria para ser campeón del mundo o la continúe el otro, con lo que eso significa.</p>
<p>Yo pienso que en esos momentos decisivos, y sólo en esos momentos, son precisamente las cosas que no tienen relación directa con lo que esta pasando, las que finalmente influyen decisivamente para hacer historia. Por ejemplo, el día antes del partido falleció el padre del entrenador Pepu (Jose Vicente Hernández) con lo que eso lleva consigo y estoy convencido de que la historia de que falleciera su padre y acto seguido ganara el mundial para podérselo dedicar, merecía ser contada. Seguro que Pepu ha tenido un extra de motivación que ha sabido transmitir perfectamente a sus jugadores y han ganado el mundial.</p>
<p>Para mi esa transmisión de energía positiva que yo llamo ilusión fue la causa de que ese balón no entrara y España pasara a la final para ser campeona del mundo. Si la tienes, es un componente más, un plus. Si no la tienes,  olvídate, no harás nada. La ilusión por si sola no te hará ser campeón del mundo, el trabajo duro y la calidad, harán ese trabajo y en el momento decisivo, si tienes ilusión, marcará la diferencia.</p>
<p>Además la ilusión no termina en el momento en el que se consigue el logro, sino que continúa por un poco de tiempo más. Es decir, si a alguien que ha conseguido un gran logro, le preguntas que una vez conseguido el logro, ¿qué va a hacer?, posiblemente te responda que seguir igual, trabajando de la misma forma, con el mismo empeño, con la misma ilusión. Es como en una carrera de cien metros de velocidad, que siempre te dicen que no dejes de correr justo al llegar la meta, si no que te pongas una meta ilusoria más allá, para no perder ni siquiera esas milésimas de segundo que perderías si justo cuado sientes la llegada a la meta cesas en tu esfuerzo.</p>
<p>Quizá una de las peores condiciones en contra de la ilusión es el egoísmo, que perjudica enormemente el espíritu de equipo. Un Vividor trata siempre de tener ilusión compartida entre su ambiente. Trata de tener proyectos con su familia, sus amigos, sus compañeros. Trata de vencer constantemente el egoísmo para poder vivir bien. Un Vividor siempre prefiere vivir bien y el egoísmo te impide vivir bien.</p>
<p>Unas de las épocas más felices e ilusionadas de mi vida fue el año que, jugando con el equipo de tercera regional del Tres Cantos, ascendimos a segunda regional. Conseguimos compartir una gran ilusión entre un conjunto de personas.</p>
<p>Yo llegaba, en septiembre de 1998, de haber pasado dos meses estudiando ingles en Cambridge (Reino Unido) y estaba trabajando en una pequeña consultora de desarrollo de software e integración de servicios informáticos (mi primer trabajo con nómina). Trabajar y jugar a fútbol en equipos serios, donde te requieren que entrenes cuatro días a la semana y juegues todos los domingos, se hacía cada vez más cuesta arriba y yo ya había decidido jugar en un equipo de menor categoría, donde sólo tuviera que entrenar un par días por semana y donde si algún domingo faltabas, pues no pasaba nada.</p>
<p>Mi hermano y yo queríamos jugar en el mismo equipo y disfrutar haciendo deporte, más que competir. Empezó la liga y comenzamos a ganar partidos situándonos en las primeras posiciones. Se empezó a crear un equipo de amigos que duró toda la temporada.</p>
<p>Como no había nadie que jugara en la posición de libre, me tocaba a mi jugar en esa posición defensiva y a mi me gustaba mucho más jugar en posiciones ofensivas, como toda mi vida. Sin embargo disfrutaba también en esa posición ya que el equipo funcionaba y conseguíamos victorias jugando bien.</p>
<p>Recuerdo a todo mi equipo y mi entrenador con mucho cariño. Al final de la temporada ascendimos y fue un gran éxito de un equipo muy modesto. A nosotros nos sabía a gloria, habíamos sido los mejores.</p>
<p>El entrenador nos regaló una camiseta con la figura del Mazinger Z abriéndose camino (todavía la tengo en mi armario y ya está muy vieja pero, me trae tantos recuerdos que no la puedo tirar). El Mazinger se ve borroso y desgastado pero, es que ese robot marcó un antes y un después de toda una generación en España.</p>
<p>El Mazinger Z es un robot gigante, metálico y robusto, controlado por Koji Kabuto, su joven piloto. Tenía como misión defender a la tierra de los ataques del Doctor Infierno (símbolo del mal). Y lo hacía de maravilla.</p>
<p>Su mayor virtud era levantarse y reaccionar después de cada caída. Sus enemigos no podían con él. El representaba la esperanza y todo el planeta Tierra confiaba en su astucia para salvar a la humanidad de control perverso del mal.</p>
<p>Su canción dice así:</p>
<p>El poder, la maldad,</p>
<p>Koji puede controlar,</p>
<p>Y con él, su robot,</p>
<p>Mazinger</p>
<p>Mazinger es fuerte y liberado es una furia,</p>
<p>No pueden con él, preparado a combatir está,</p>
<p>Es inmortal, el robot,</p>
<p>Siempre lucha por la paz,</p>
<p>Su amistad y su amor,</p>
<p>Koji puede controlar.</p>
<p>A toda velocidad,</p>
<p>Sus puños vuelan,</p>
<p>De su pecho un rayo fatal,</p>
<p>Lanza sin cesar.</p>
<p>Mazinger Z,</p>
<p>Mazinger Z,</p>
<p>Mazinger Si.</p>
<p>El Doctor Infierno diseñaba y construida malvados robots para destruir al Mazinger Z, con armas destructoras de gran potencia pero, el Mazinger, gobernado por Koji, siempre lograba vencerlos a pesar de pasarlas muchas veces canutas. Era un heroe.</p>
<p>El último año como jugador federado, en junio de 2006, los jugadores del equipo Atlético Tres Cantos (equipo del que yo fui fundador, presidente y jugador) me regalaron al final de temporada un Mazinger Z de goma que tengo puesto en el salón de mi casa (no en el cuarto, ni en la sala de estar, sino en el salón, para que pueda verlo todo el mundo que visita mi casa. ¿Dónde si no iba a poner a mi Mazinger Z?</p>
<p>Otro amigo (Jose) me regaló el álbum de cromos completo del Mazinger Z. Esto lo guardo como oro molido para enseñárselo a mi bebe, cuando sea ya un niño, y contarle todas sus historias. Las historias de un Robot Gigante que hacía el bien y cuya mayor virtud era no rendirse jamás y levantarse una y otra vez después de cada caída. Cualquier persona que nació en España entre 1965 y 1975 se acordará con mucho cariño del Mazinger Z.</p>
<p>En el Atlético Tres Cantos llevábamos como escudo un dibujo que realizó mi hermano Antonio con la cara del Mazinger Z en primer plano y el grito que dábamos todos juntos antes de comenzar los partidos era: El poder, la maldad, con Mazingeeeeeeeer Siiiiiiiii!!!!!!</p>
<p>El Atlético Tres Cantos lo recuerdo con mucho cariño. Fueron cinco temporadas que siempre estarán en la memoria de quienes fuimos parte del equipo. Naim, Javirulo, Antonio y yo jugábamos en el 2ª regional del Tres Cantos y la última temporada fue muy mala, perdimos las dos cosas que a los que nos gusta el fútbol te hacen disfrutar: a) el compañerismo entre todos los jugadores, b) el buen juego de equipo.</p>
<p>Surgió entonces una ilusión y decidimos que era el momento de crear un nuevo club (el Atlético Tres Cantos) donde fomentar al máximo los dos valores principales: a) el compañerismo entre todos los jugadores, b) el buen juego de equipo.</p>
<p>Mi hermano Antonio empezó a diseñar el logotipo (Mazinger Z), decidimos los colores, el nombre y le pedimos ayuda a mi padre para que realizara todos los trámites en la Federación, etc, ya que tiene gran experiencia. Además él nos aporta el sentido común y nos crea una imagen de club serio ante el resto de los equipos y ante la Federación.</p>
<p>También mi hermana nos ayudó con el desarrollo de toda la página web y decidimos utilizar el torneo de fútbol de Navacerrada (patrocinado por Paintball Team Madrid) para llamar a varios jugadores con los que nos gustaría contar, Mario, Alfredo, El Rubio, Javirulo, Andrés, Paco, Jaime, Juanlu, Arturo, Nico, Diego, etc.</p>
<p>Los jugadores que teníamos que escoger tenían que tener dos tipos de calidades (técnica y humana), pero además había que mezclar distintos tipos de personas para hacer un condimento totalmente ganador. Llamé a mi ex-alumno Luis casualmente y me dijo que vendría con dos amigos que también jugaban bastante bien (Miguel y Álvaro). Llamamos a Gori y Cristian. También mi padre le pidió ayuda a Alfonso que es una persona esencial para el club (cuyo trabajo todos agradecemos y le damos las gracias) y sólo quedaba encontrar el mister ideal (que fue lo que más costó).</p>
<p>Así empezamos una mini-pretemporada jugando unos amistosos contra el Tres Cantos (ganamos), El Balompié (empatamos), Tornado (perdimos) y Vellón (perdimos).</p>
<p>Justo antes del comienzo de la liga fichamos a Manolo explicándole la filosofía del equipo y le gustó el reto, por fin estaba el equipo completo y comenzaba el campeonato.</p>
<p>En la cena de Navidad de 2001 les dije a todos los integrantes cuando íbamos clasificados entre los primeros:</p>
<p><em>“Os quiero decir que ahora las cosas marchan bastante bien y pueden ir mejor, pero si da la casualidad de que van peor y perdemos partidos, lo que hay que hacer es saber mantener el ánimo y seguir disfrutando a tope. Saber también perder y venir todos a entrenar para apoyar más que nunca, ya que no somos una plantilla muy amplia.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El mensaje que os quiero trasmitir es felicitaros a todos las Navidades y el deseo para el próximo año es que el Atlético Tres Cantos os sirva para vivir mejor, para pasarlo bien, para tener más amigos y para sentiros orgullosos de haber formado parte del club en el inicio y de vestir sus colores.”</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>En una entrevista que le hicieron a mi padre, respondía de esta manera, mostrando su gran ilusión:</p>
<p><strong>¿Cómo surge la iniciativa de crear el At. Tres Cantos?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Surgió de mi hijo Paco, un día tuvo la gran idea de  formar un club en Tres Cantos, con su hermano, sus primos y sus amigos, ya que a todos les gusta bastante el fútbol.</p>
<p><strong>¿Qué pensaste que podías aportar?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Toda la cuestión del papeleo administrativo, la relación con la Federación, los árbitros, la organización logística y la función de delegado para ayudar al equipo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Estás contento con la puesta en marcha del equipo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Si, si, muy contento, hay muy buen ambiente en el vestuario y todo el mundo está muy contento. Cuando se acaba un partido, ya estoy esperando que llegue el siguiente domingo.</p>
<p><strong>¿Qué opinas de la plantilla?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Son un grupo de chavales extraordinarios que se llevan muy bien, no ha habido ni el más mínimo roce entre ellos y tienen un buen futuro en cuanto a divertirse, que es lo que en realidad se busca.</p>
<p><strong>¿Qué opinas del Mister?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Creo que es un gran entrenador que vive cada minuto de cada entrenamiento y cada partido. Para el equipo es ideal, aunque al vivir tan intensamente los partidos, en algún momento algún jugador se puede sentir agobiado, pero ninguno de los integrantes del equipo es ya “un niño”, todos le conocen bien y la relación es muy buena.</p>
<p><strong>¿Cómo se comportará el equipo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Creo que si se lo siguen tomando en serio, lo cual no quiere decir que no se diviertan, pueden llegar incluso a conseguir el ascenso.</p>
<p><strong>Por último, ¿en qué os habéis basado para elegir el escudo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El escudo del equipo está basado en Mazinger Z que simboliza una imagen que les da fuerza y poder desde que eran pequeños. ¡Viva Mazinger!</p>
<p align="center"><strong>Atlético Tres Cantos 2001</strong></p>
<p>Forman de arriba abajo y de izquierda a derecha:</p>
<p>Alfonso, José Mª, Gori, Paco Martín-Romo, Paco Lanas, Diego, Arturo, Javirulo, Álvaro, Naim, Luis, Jaime, Christian, Antonio, El rubio, Miguel y Manolo.</p>
<p>Mi madre fue durante los cinco años la seguidora más incondicional del equipo. Nos acompañó en casi todos los desplazamientos y a ella le dedicamos mi hermano y yo la mayoría de los goles. No me imaginaba un partido de domingo si mirar alrededor del campo y ver a mi madre Pilar viendo el partido (muchas veces con su amiga Mari, la mujer de Alfonso).</p>
<p>Con todo esto quiero decir que el trabajo en equipo y el esfuerzo común son ingredientes necesarios para tener una ilusión. Esa ilusión nos acompañó a todos durante esos años y nos hizo vivir momentos entrañables que perdurarán por siempre en nuestras memorias. Todas las cosas que merecen la pena cuestan un gran esfuerzo pero, ese trabajo realizado con ilusión lleva siempre consigo una magnífica recompensa.</p>
<p>Un Vividor es un busca-recompensas. Un busca-recompensas que trabaja, para conseguirlas, con mucha ilusión. Unas recompensas totalmente legítimas y que comparte con los demás. Y no basta sólo con buscarlas, hay que encontrarlas y vivirlas. Nuevamente un círculo virtuoso.</p>
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		<title>Fin &#8211; El sueño del Vividor</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2007 10:27:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paco Lanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vividor]]></category>

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		<description><![CDATA[Piensa en los demás pero, piensa tú. No dejes que piensen por ti y lo más importante: Vive para los demás y serás un gran Vividor.
El sueño del Vividor
¿Cómo sería estar sólo en el mundo teniéndolo todo para ti?
Horroroso.
El mundo y la vida tienen sentido al vivirlo y compartirla con los demás. No se puede [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Piensa en los demás pero, piensa tú. No dejes que piensen por ti y lo más importante: Vive para los demás y serás un gran Vividor.</p>
<p><strong>El sueño del Vividor</strong></p>
<p>¿Cómo sería estar sólo en el mundo teniéndolo todo para ti?</p>
<p>Horroroso.</p>
<p>El mundo y la vida tienen sentido al vivirlo y compartirla con los demás. No se puede ser feliz si los que tienes a tu alrededor no son felices, por lo tanto para buscar tu felicidad, primero has de encontrar la suya.</p>
<p>Un Vividor tiene perfectamente claro que ha de luchar porque las personas que tiene a su alrededor sean felices. Al igual que una gallina se siente bien y tranquila cuando ve que todos sus pollitos están bien, un Vividor se siente satisfecho cuando en su entorno las personas viven sus vidas con alegría y entusiasmo.</p>
<p>Hará lo que esté en su mano para que quien necesite compañía la tenga y para que quien necesite soledad igualmente la tenga.</p>
<p>Hará lo posible porque dos hermanos recuperen una relación perdida durante años. Porque unos padres entiendan la situación de un hijo diferente. Porque una persona insegura gane en seguridad y salga adelante. Porque unas personas envidiosas, dejen de lado ese sentimiento tan dañino. Porque una persona vaga encuentre la manera de ser provechoso y aprovechar sus oportunidades. Porque quien sólo tuvo una oportunidad tenga una segunda. Porque quien es impaciente encuentre el sosiego y la calma necesaria para aguantar más. Porque quien se cree superior valore en su justa medida a los demás y les ayude.</p>
<p>Ayudando a los demás se ayudará a si mismo. Los demás le hacen importante.</p>
<p>¿Qué sería del socorrista sin nadie a quien socorrer?</p>
<p>¿Qué sería del buen profesor sin nadie a quien enseñar?</p>
<p>¿Qué sería del buen gobernante sin nadie a quien gobernar?</p>
<p>¿Qué sería del buen amante sin nadie a quien amar?</p>
<p>No se puede vivir sin los demás. Sin nadie más, no se puede ser un Vividor.</p>
<p>Un Vividor concibe la vida como una continua interrelación con sus semejantes y siempre los tiene presentes.</p>
<p>Un Vividor si es un soñador, un poco impetuoso, alegre, disfruta de la vida, guarda en su memoria muy buenos recuerdos, administra bien su tiempo, con visión global, le gusta aprovechar los momentos, comer bien, comparte su ilusión y vive para los demás.</p>
<p>Un Vividor eres tú, si quieres serlo. ¿Quieres ser un BON VIVANT?</p>
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