Los principios básicos del vividor
May
5

Capí­tulo 2 – Dividir el tiempo

No hay mejor herramienta en el mundo que tu propia cabeza, para:

DIVIDIR EL TIEMPO

El tiempo es como la vida, constante, siempre pasa y no se puede parar. Lo que podemos hacer es dividirlo adecuadamente, de eso, sin duda, dependerá que seamos unos buenos Vividores o no.

Hay personas que se aburren. Están aburridas y no saben que hacer. Parece en ese caso que les sobra mucho tiempo. Quizá la solución sería que durante los momentos del día en que se aburren pudieran entrar en un estado de letargo sin enterarse de nada. Sin embargo, muy frecuentemente son esas mismas personas las que se quejan, otras veces, de falta de tiempo. No tengo tiempo para ir y hacer esto o lo otro. Su cuchillo (cabeza) no divide el tiempo adecuadamente.

Es como si el que tuviera comida y bebida para sobrevivir durante un mes entero en el desierto, se la comiera y bebiera durante los primeros cinco días. El resto del tiempo sufriría debido a su falta de administración del bien escaso que, en ese momento, es la comida.

Para un Vividor el tiempo es un bien escaso que hay que administrar muy cuidadosamente, ya que bien administrado hay tiempo para todo (vivir) y mal administrado sólo hay tiempo para quejarse.

No depende de nuestro nivel económico o social, ni del lugar del mundo donde vivamos, ni de la raza, religión, sexo o creencias que tengamos. Depende simplemente de nosotros y nadie lo va a hacer por nosotros. Me refiero a la división adecuada de nuestro tiempo para vivir intensamente.

Cuando a un buen amigo le pregunté: ¿Qué te gustaría hacer estas vacaciones? Me respondió: por la mañana quiero levantarme tarde, desayunar e ir a la playa a tomar el sol y bañarme, comer en el chiringuito buen pescadito, tinto de verano, etc, y volver a tomar el sol y bañarme hasta que se vaya un poco el sol, entonces jugar un poco a tenis hasta la hora de cenar. Salir a cenar a algún restaurante de la zona para después de cenar salir a dar una vuelta y bailar y conocer gente hasta las tantas de la madrugada, dormir un poco y vuelta a empezar. Efectivamente para una persona joven podrían ser unas vacaciones de ensueño, sin responsabilidades, sin obligaciones, sólo ocio, deporte y gastronomía. Diversión.

¿Cuánto tiempo podría una persona joven llevar este ritmo de vida sin caer en la apatía? Al principio muchos responderían que se tirarían toda la vida así, sin embargo la experiencia demuestra que ni esta forma de vida, tan atractiva para un joven, se puede mantener en el tiempo. Se terminaría cansando del sol, de la playa, del pescadito, de bailar y de conocer a tanta gente sólo de noche. Además aunque un joven tuviera la capacidad económica para vivir así para siempre, se quedaría sólo, ya que la mayoría de las personas ni podrían vivir así por siempre, ni querrían sólo hacer esa vida. Y solo con mucho tiempo tampoco se está bien.

Por lo tanto y debido a que el ser humano se cansa de siempre tener lo mismo, hay tiempo para todo y el secreto es saber dividir tu tiempo bien.

Si todo el tiempo trabajas haciendo zanjas, llegarías a la extenuación física. Si toda tu vida eres el socorrista de una piscina donde sólo fueran 10 personas adultas y nunca pasara nada, llegarías a la extenuación Psíquica. ¿Cuál de los dos cansancios es peor?

El ser humano busca alternativas y así, el que se dedica a cavar zanjas, de vez en cuando hace una pausa para descansar, come con los compañeros, incluso echan una partida de cartas después de comer y tienen sus aficiones para los fines de semana. Muchas personas con poca formación y gente muy sencilla tienen como afición para los fines de semana, o con sus hijos, jugar al ajedrez, que es un deporte considerado para gente inteligente y bien formada. Muchos de ellos cogen, en sus paquetes vacacionales, viajes poco usuales que les transportan a lugares recónditos del planeta. Simplemente están buscando su camino para variar, para vivir más intensamente. Simplemente están consiguiendo que la próxima vez que vuelvan a la zanja, hasta les parezca interesante su trabajo. Se ayudan con sus recuerdos y se esperanzan con los momentos futuros. Están viviendo y muchos de ellos son grandes Vividores.

El joven socorrista de la piscina de diez personas adultas, cuando puede y no tiene trabajo lee su libro, estudia sus exámenes, prepara su próximo viaje o su próximo trabajo. Sabe que es un trabajo temporal para ganar algo de dinero y poder hacer otras cosas soñadas. Posiblemente cuando le vemos con las gafas puestas y mirando fijamente a la piscina está soñando con sus cosas y está planificando mejor su vida. Tiene tiempo para dividir el resto de su tiempo y eso es muy importante. Quizá una de las mejores terapias para ejecutivos estresados sería estar una semana de socorrista de una piscina casi vacía, donde hay mucho tiempo para soñar, para vivir, para administrar, para dividir el resto de tu tiempo.

¿Cuánto tiempo dedicamos a dividir nuestro tiempo adecuadamente? A veces no el suficiente. Sin embargo es muy importante. Si no dedicas el tiempo adecuado a dividir tu tiempo, es como el surfista que coge todas las olas independientemente de que sean buenas o malas, las malas no le sirven más que para perder el tiempo y estar cansado para las buenas. Sin embargo, el surfista que estudia el mar y dedica el adecuado tiempo a elegir las mejores olas, las aprovecha al máximo y les sacar el mejor rendimiento. Un Vividor dedica tiempo a dividir su tiempo y le saca el mayor provecho posible. Un Vividor también dedica tiempo a preparar adecuadamente las situaciones que va a vivir.

Una de las causas más comunes de discusiones entre personas es que creernos que todo va a durar toda la vida, es decir, cuando tu pareja por ejemplo comenta que si fuese por ella todos los días saldría a cenar y a bailar, no significa que eso vaya a ser así por el resto de los días. Por lo tanto si en ese momento te esmeras en intentar razonar que eso no es posible o que no tiene sentido, cuando tu pareja lo que está queriendo decir es que eso le agrada durante esa etapa de su vida pero, realmente no quiere decir que lo desee hacer en firme todos los días, discutiréis sin convenceros el uno al otro. Cuando alguien dice que va a hacer algo por el resto de sus días, tampoco hay que darle todo el crédito disponible, ya que pocas situaciones se mantienen y perduran eternamente en el tiempo, y si alguien no lo ve, la vida se lo demuestra sin problemas.

Esto quiere decir que hay que vivir adaptándose constantemente a las condiciones existentes en cada momento y que no existe el modelo de vida ideal que se pueda mantener eternamente en el tiempo, por lo tanto no merece la pena esmerarse continuamente en conseguirlo, para que, cuando lo consigas, las condiciones de tu entorno habrán cambiado y el ideal de vida habrá cambiado con ellas.

Las situaciones de felicidad irán cambiando y nos tendremos que adaptar  para seguir siendo felices. Las situaciones de infelicidad también irán cambiando y tendremos nuevas oportunidades para poder evitarlas.

Esto no significa que no tengamos que hacer nada ya que todo cambia y nos tocará de lo bueno o de lo malo de forma aleatoria. Significa que debemos constantemente perseguir el vivir situaciones felices, pero teniendo en cuanta que las condiciones cambiantes del entorno, nos harán ir en una dirección unas veces y en otra dirección otras, a medida que estas cambien. Pero siempre podremos poner de nuestro lado para caminar por el camino adecuado, aunque el destino final vaya cambiando con el tiempo.

Los grandes Vividores adivinan con gran intuición el camino a seguir y lo que es más importante, predicen hacia donde se desplaza el destino final y son capaces, por tanto, de tomar atajos.  Estos atajos con frecuencia no son entendidos por personas que o no saben donde se encuentra el destino final o no saben que se ha desplazado, por lo tanto estas personas no entenderán ciertas decisiones de un Vividor aunque al final se vean los resultados. La suerte será la explicación a la que numerosas veces se recurra, sin embargo el Vividor sabrá porqué las cosas suceden de cierta manera y sabrá que el azar (que no la suerte) tiene poco que ver en el desarrollo de la mayoría de los acontecimientos.

Un Vividor es un luchador fuerte que sabe la dirección hacia donde tiene que empujar. Si el luchador es muy fuerte pero no sabe hacia donde empujar está perdido y depende del azar para conseguir llegar (es decir tiene muy pocas probabilidades de conseguirlo). Si el luchador sabe claramente hacia donde empujar y sin embargo no es muy fuerte, con habilidad e ingenio seguro que encuentra las forma de llegar. Un vividor sabe hacia donde empujar y tiene la fuerza adecuada para llegar, por lo tanto tan sólo el azar le evitará conseguirlo (es decir tiene muy pocas probabilidades de no conseguirlo). Es cuestión de tiempo y de saber dividirlo adecuadamente.

Recuerdo que el verano de 1992 trabajaba de profesor particular  durante seis horas al día. Por la noche tenía mi propio bar junto a mis socios y trabajaba allí de camarero. En las fiestas del pueblo trabajé también de camarero en un restaurante de un amigo. También estudiaba para presentarme a los exámenes de septiembre.  Fue uno de los veranos que mejor lo pase en mi tiempo libre, hice grandes amigos, me compré mi primera moto de carretera con el dinero ganado, visité en dos ocasiones la Expo92 de Sevilla y me sentía enormemente feliz de cómo iban las cosas. Había administrado bien mí tiempo.

Sin embargo un día de septiembre las condiciones del entorno cambiaron bruscamente cuando, un amigo, me notificó la muerte de otro de mis mejores amigos. Se mató escalando en los picos de Europa (en un viaje donde yo iba a estar y no pude ir debido a que tenía que dar más clases particulares). El otro de mis mejores amigos, que estuvo allí presente, lloraba desconsolado en mis brazos asumiendo la desgracia. Sin duda uno de los mejores Vividores que conozco y que supo reponerse del batacazo con muchísimo esfuerzo. Que amargos momentos, donde te haces preguntas simples que no tienen respuesta. Donde tu escala de valores sufre correcciones tan bruscas, que has de hacer un verdadero esfuerzo para situarte de nuevo en la vida real. Y sin embargo, este esfuerzo y recomposición de tu escala de valores, te ayuda a vivir.

Durante los siguientes meses me tuve que ir de mi equipo de fútbol y dejar a mis compañeros de siempre por discutir con el entrenador a causa de mi rendimiento. Tuve que ir a tres juicios ocasionados durante el verano pasado (dos por robos nocturnos en el bar y uno a causa de que un chico que conducía borracho su ciclomotor se estrelló contra mi furgoneta cuando esta estaba parada. El chico estuvo más de cuatro meses en coma y cuando despertó, su cerebro tenía un duro camino por recorrer hasta recuperar su estado anterior. Gané los tres juicios claramente pero, ninguno fueron plato de buen gusto). Perdí a la chica con la que salía porque se fue con otro. Perdí a mi abuelo materno que murió de un infarto múltiple al corazón. Recuerdo que mi padre y yo llegamos los primeros a la nave donde falleció y allí lo encontramos tirado en el suelo boca arriba sin vida, de color amarillo y frío. Tengo la imagen grabada en mi mente como si fuera ayer. Descanse en paz.

Otra vez reestructuración de la escala de valores. Otra vez perdido hasta volver a orientarte. En esos momentos cualquier cosa puede cambiar tu vida para siempre y la cambió.

Me costaba mucho concentrarme para estudiar y ya estaba en cuarto de Telecomunicaciones. Me quedaban todavía tres cursos por delante, más el proyecto de fin de carrera. Quizás fue un momento crucial.

Recuerdo que durante esos meses duros y confusos perdí poco tiempo en lamentaciones y luché por encontrar el nuevo camino. El esfuerzo realizado fue tremendo pero, al menos sabía la dirección hacia donde tenía que empujar.

En esos malos momentos que se prolongaron durante muchos meses, la división del tiempo me ayudaba a avanzar. Guardaba tiempo para pensar en las cosas malas pero, también lo guardaba para pensar en las positivas y así luchar para mejorar mi entorno.

Dividir el tiempo adecuadamente no significa tener que aprovecharlo todo al 100%. Si con saber dividir adecuadamente el 70% o el 80% de tu tiempo ya es suficiente. Esa es la meta al buscar y por lo tanto es inevitable perder algo de tiempo. Si el resto de tu tiempo lo tienes bien organizado, es hasta sano perder algo de tiempo. Ninguna maquinaria funciona bien al 100% constantemente. La mente y el cuerpo humano tampoco, necesitamos descansos.

Las agendas apretadas hasta la saciedad no son un buen síntoma. No evidencian que estés administrando bien tú tiempo y aunque creas que has hecho muchas sosas, ten cuidado porque a lo mejor muchas de esas cosas las has hecho mal o a medias.

A veces no hay más remedio que pasar así alguna etapa de tu vida, bien por que te lo exija tu trabajo o alguna actividad en particular, sin embargo, hay que tratar siempre de que sean etapas o periodos cortos de tiempo, ya que sin se prolongan en le tiempo, aparecerá el agotamiento, la falta de percepción, el agobio y la desilusión.

Curiosamente cuando te mentalizas de que las próximas dos horas las vas a perder, como cuando vas a ver una película de cine que piensas que a priori no te va a gustar y vas sin ninguna expectativa, te acaba hasta gustando la película y acabas hasta disfrutando.

Hay que ser un poco flexible con nuestro tiempo y hacer, de vez en cuando, cosas que parece que no nos van a gustar, sólo así sabremos de verdad si nos han gustado o no. Además eso también es vivir bien.

Hoy, en 2006, existen muchísimas facilidades para disponer de más tiempo para hacer cosas. Hace quince años no existían teléfonos móviles y si no podías ir a una cita, no podías avisar con tiempo al que ya te estaba esperando, con lo cual este perdía el tiempo. Las comunicaciones han mejorado muchísimo y el ahorro de tiempo es brutal. No existía el correo electrónico y no podías enviar una carta a nadie a través de Internet, ni una foto, mi mucho menos halar por la cámara web. Hace treinta años no existían en España las Autopistas ni las Autovías. Llegar desde Madrid a Valencia te costaba unas siete ú ocho horas y ahora puedes llegar en tres. No existían trenes de alta velocidad ni billetes de avión económicos. Cuando antes realizadas un solo viaje al año para ir de vacaciones (los que lo hacían), ahora si te apetece y te lo puedes permitir, te vas un fin de semana a Londres, simplemente para pasear por sus calles.

No ha pasado tanto tiempo y el cambio ha sido vertiginoso. Los que estamos viviendo en esta época somos testigos directos del mayor cambio que la humanidad ha experimentado en toda su historia. Los avances te ayudan a tener más tiempo y por eso es esencial saber administrarlo y dividirlo adecuadamente.

Grandes Vividores los hubo antes, los hay ahora y los habrá en el futuro. Pero ahora, aunque es más difícil ser un Vividor, si se consigue, se viven muchas más cosas.

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